David L. Y., el hombre que dijo ser mujer para poder ser
Todo esto provocó que Raúl Asenjo, otro opositor a las pruebas de acceso al cuerpo de bomberos del Ayuntamiento de Madrid, quedara fuera de la lista de admitidos por el supuesto cambio de sexo de David.
«Soy el opositor 126, el último que cerraba las listas provisionales en esta oposición. No obstante, me he visto desplazado al puesto 127, y con ello fuera de plaza, como consecuencia del uso de una ventaja injusta y fraudulenta por uno de los aspirantes que ha conseguido pasar del puesto 201 al 101. Este aspirante ha alegado su condición de mujer con la única finalidad de beneficiarse de unas marcas físicas más flexibles, y con ello adelantar a 100 personas en el proceso selectivo», explicó Asenjo en un comunicado después de denunciar que el otro candidato habría incurrido en un fraude de ley.
Ahora, tras descartar a David, Raúl ha sido admitido en el cuerpo de bomberos.
Retraso en la plantilla
La maniobra de David de decir que es mujer, también ha provocado un importante retraso en la incorporación de bomberos, tal y como ha denunciado esta semana la vicealcaldesa del Ayuntamiento de Madrid, Inma Sanz. «La última promoción de 126 bomberos se ha retrasado por el coladero de fraudes que ha traído consigo la nefasta ley Trans».
La polémica generada entre los bomberos, que significó la interposición de recursos por parte de otros aspirantes, llevó al Tribunal de la Oposición a pedir pruebas extraordinarias, paralizando el proceso que desembocó en el actual retraso.
A día de hoy, los 126 nuevos bomberos del Ayuntamiento no se han incorporado aún. Están pendientes del proceso de formación, una vez concluido el proceso de selección y las oposiciones.
«No tenemos constancia en Madrid de otros casos en los que una persona con un género biológico se haya inscrito con otro y, a consecuencia de ello, se le haya aplicado un baremo de puntuación diferente, pero sí que está dando lugar en muchos lugares de España a situaciones injustas. Es algo, como ya dijimos cuando se estaba tramitando la ley Trans, que podía pasar, que ha pasado y que puede volver a pasar», señalan fuentes del Ayuntamiento.
«Corresponde a los tribunales decidir sobre la intención fraudulenta o no de esas situaciones, pero lo que es evidente es que suponen un agravio comparativo desde el punto de vista de las condiciones físicas que se exigen en esas pruebas, una clara desventaja para las mujeres que se presentan a esos procesos y también con el resto de los opositores», añaden.
La Ley Trans del Gobierno de Pedro Sánchez, ya provocó asimismo problemas de convivencia en los vestuarios de algunos polideportivos como en Arganda del Rey. También ha ocurrido en algunos servicios municipales, como en el Samur-Protección Civil, donde dos hombres cambiaron de sexo a mujeres en el Registro Civil y, por tanto, utilizaban los vestuarios femeninos ante las quejas de otras trabajadoras de Samur.
Es por eso que, para permitir conciliar el derecho que tienen las personas trans a utilizar los vestuarios femeninos con el derecho a la tranquilidad del resto de las trabajadoras, el Ayuntamiento de Madrid tuvo que reformar los vestuarios para instalar cabinas cerradas que permitieran poder cambiarse con mayor privacidad.
«En estos momentos, con la legislación en vigor, no tenemos desde el Ayuntamiento mucha más capacidad de actuación respecto al cumplimiento de una ley que no nos gusta en absoluto, pero en tanto esté vigente, tenemos la obligación de cumplirla», dicen fuentes municipales.
«La Ley Trans debe derogarse en los términos en los que está aprobada en estos momentos. Es una ley basada en el sectarismo, la imposición ideológica doctrinaria y la falta de rigor jurídico. Una ley que, más allá de la controversia política, es totalmente injusta y abre una puerta que claramente perjudica a las mujeres», añaden.

