Vuelve esta mítica cafetería de Madrid: reabre ‘Café Gijón’ tras cinco meses cerrada y lo ha cambiado todo

0
27

El Café Gijón vuelve a abrir en Madrid tras cinco meses cerrado por obras y lo hace en un momento en el que muchos se preguntaban si volvería igual o si el cambio sería más profundo. De momento, lo que se ha trasladado desde la nueva gestión es que se ha actualizado el espacio sin perder lo que lo ha hecho reconocible durante más de un siglo.

El histórico local del Paseo de Recoletos, abierto en 1888, inicia así una nueva etapa bajo la gestión del Grupo Cappuccino. No es una reapertura cualquiera, ya que se trata de uno de esos lugares que forman parte del día a día de la ciudad, incluso para quienes nunca han entrado. Por eso, cualquier cambio genera expectación. Durante estos meses, el local ha permanecido cerrado por trabajos de reforma, pero ahora vuelve con una imagen revisada, pero con la intención de no romper con su pasado. Ese equilibrio no es sencillo y, de hecho, es lo que va a marcar esta nueva fase.

Reabre Café Gijón tras cinco meses cerrada y lo ha cambiado todo

El proyecto ha intentado moverse en esa línea fina entre renovar y no tocar demasiado. Desde el grupo que lo gestiona insisten en que la intervención ha sido contenida, más enfocada a actualizar que a transformar. «Lo abrimos con el compromiso de preservar la identidad, la memoria y la esencia que lo han definido a lo largo de más de un siglo», explican. También subrayan que la restauración se ha hecho recuperando materiales y elementos con historia, sin alterar la atmósfera que siempre ha tenido el café. No es la primera vez que el Gijón pasa por cambios, pero en este caso había una presión añadida. No se trata solo de un negocio, sino de un sitio con un valor simbólico bastante claro en Madrid.

Un café con más historia que muchos edificios

El Café Gijón no es un local más. Durante décadas fue uno de los puntos clave de la vida cultural madrileña, especialmente en el siglo XX. Allí se reunían escritores, periodistas, artistas, etc… que utilizaba el café casi como una extensión de su casa o de su despacho. Por sus mesas pasaron nombres como Benito Pérez Galdós, Pío Baroja o Francisco Umbral, entre otros muchos. No era algo puntual. Era parte de la rutina. Las tertulias formaban parte del ambiente y, en cierto modo, definían el lugar.

Ese peso sigue ahí, aunque el contexto haya cambiado. Y es precisamente lo que la nueva gestión quiere mantener. «Referente indiscutible de la vida cultural e intelectual de Madrid, el Café Gijón continuará siendo un espacio emblemático», señalan.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de CAFÉ GIJÓN (@cafegijonmadrid)

Un intento de reactivar el ambiente

Más allá de la reforma física en sí, hay otra parte que también está en juego. El ambiente. Porque el Gijón no era solo su decoración o su ubicación, sino lo que pasaba dentro. En esta nueva etapa, la idea es recuperar esa actividad cultural, aunque adaptada a cómo funciona ahora la ciudad. Está previsto que haya programación vinculada al arte, la literatura, el cine o la música. No como algo puntual, sino como parte del funcionamiento habitual. La clave estará en ver si consigue atraer de nuevo ese tipo de público o si se queda más en un espacio simbólico que en un lugar realmente activo. Eso no depende solo de la programación, sino también del uso que haga la gente.

Quién está detrás de esta nueva etapa

La reapertura llega de la mano del Grupo Cappuccino, una empresa con presencia en varias ciudades españolas y también fuera del país. Su responsable, Juan Picornell Rowe, lleva más de 30 años desarrollando proyectos relacionados con hostelería, con una idea bastante clara de cómo deben ser los espacios. El grupo cuenta con locales en Mallorca, Ibiza, Marbella, Madrid o Valencia, entre otros destinos, además de presencia internacional. Su modelo suele girar en torno a la experiencia, el diseño y la coherencia estética.

Cinco meses de cierre y muchas expectativas

El cierre del Café Gijón durante estos cinco meses no ha pasado desapercibido. Es uno de esos sitios que forman parte del paisaje de Madrid y cuya ausencia se nota, aunque sea de forma discreta. Ahora vuelve, con cambios, pero sin una ruptura clara. Y eso, en cierto modo, es lo que se esperaba. Ni una reforma radical ni una reapertura sin tocar nada. Queda por ver cómo encaja esta nueva etapa. Si consigue recuperar parte de ese espíritu que lo hizo famoso o si se adapta a una versión más actual del concepto de café. Lo que está claro es que no parte de cero, ya que tiene historia, tiene nombre y también como no, un sitio muy concreto en la memoria de la ciudad. Y eso, para bien o para mal, siempre condiciona cualquier intento de cambio.