La ofensiva del Gobierno y de la ministra de Sanidad, Mónica García, contra la colaboración público-privada en sanidad choca ahora con una nueva evidencia científica de peso. Un estudio internacional publicado en NEJM Catalyst, una de las revistas del grupo The New England Journal of Medicine, concluye que los hospitales públicos madrileños gestionados bajo modelos basados en valor —en colaboración con operadores privados— ofrecen mejores resultados clínicos con un menor coste para el sistema.
Los datos contradicen de forma directa el discurso defendido por la ministra de Sanidad, Mónica García, que ha impulsado iniciativas para limitar este tipo de gestión dentro del sistema público.
El estudio analiza 25 hospitales públicos de la Comunidad de Madrid durante el periodo 2014-2023, comparando centros de gestión directa con otros que aplican principios de sanidad basada en valor (VBHC).
Las diferencias son contundentes. El gasto público medio se sitúa en 553,88 euros por paciente en los hospitales basados en valor, frente a 815,86 euros en los centros de gestión directa, lo que supone un ahorro de unos 262 euros por paciente.
Pero lo más relevante es que este menor coste no implica peor atención, sino justo lo contrario. En calidad asistencial, los hospitales analizados presentan una tasa de complicaciones del 3,22%, frente al 3,76% de los centros tradicionales, además de tasas de mortalidad hospitalaria ajustada inferiores de forma sostenida.
La eficiencia también mejora de forma clara. La estancia media hospitalaria se reduce a 4,93 días, frente a los casi 6 días de los hospitales de gestión directa, lo que permite liberar recursos sin deteriorar la atención.
A esto se suma la experiencia del paciente: los hospitales basados en valor alcanzan una satisfacción del 93,1%, frente al 88,6% de los centros tradicionales.
Un ahorro potencial de miles de millones
El impacto económico del modelo va mucho más allá del ahorro por paciente. Si este diferencial de eficiencia —en torno a 262 euros por habitante— se extrapolara al conjunto de la población de la Comunidad de Madrid, más de 7 millones de personas, el ahorro potencial para las arcas públicas alcanzaría varios miles de millones de euros.
Una cifra de ese calibre supone una parte significativa del presupuesto sanitario anual, lo que sitúa el debate en términos de sostenibilidad del sistema, no solo de modelo de gestión.
No hay pacientes «más fáciles»: se cae otro argumento
Uno de los principales argumentos contra la colaboración público-privada es que estos hospitales seleccionan pacientes menos complejos. El estudio desmonta también esta idea.
El índice de complejidad es prácticamente idéntico en ambos modelos (en torno a 1,09), y más del 40% de los pacientes atendidos tiene más de 70 años, lo que refleja una población envejecida y con alta carga clínica.
Es decir, los mejores resultados no se explican por tratar casos más sencillos, sino por una gestión más eficiente y mejor organizada.
La clave: la sanidad basada en valor
El estudio deja claro que el factor diferencial no es solo la colaboración público-privada, sino la aplicación de la sanidad basada en valor.
Este modelo reorganiza la atención en torno al paciente, mide resultados clínicos de forma sistemática y alinea los incentivos económicos con la eficiencia.
En los hospitales analizados, esto se traduce en menos complicaciones, procesos más ágiles y una mejor experiencia del paciente.
El sistema de financiación también influye. Los hospitales basados en valor operan con modelos de capitación, que obligan a optimizar recursos, frente a los presupuestos históricos más rígidos de los centros de gestión directa.
Más pacientes y más equidad
Lejos de excluir, estos hospitales están atrayendo a más pacientes. El estudio identifica un mayor volumen de usuarios que ejercen su derecho de libre elección para acudir a estos centros.
Además, más del 60% de estos pacientes procede de áreas con menor nivel de renta, lo que indica que el modelo no genera desigualdades, sino que amplía el acceso a una atención de calidad.
La evidencia frente al discurso político
El estudio, en el que participa el investigador internacional Jeffrey Braithwaite, refuerza el carácter global de sus conclusiones y aporta evidencia relevante en un momento de fuerte debate político.
En un contexto de presión creciente sobre el gasto sanitario, envejecimiento poblacional y aumento de enfermedades crónicas, los datos apuntan en una dirección clara: es posible mejorar la calidad asistencial y reducir costes al mismo tiempo dentro del sistema público.
Un mensaje que choca de lleno con la estrategia del Gobierno de limitar la colaboración público-privada y que reabre con fuerza el debate sobre cómo debe gestionarse la sanidad en España.
