Ardor de estómago: por qué el estudio funcional es la clave para decir adiós al reflujo gastroesofágico

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Sentir ardor de estómago de forma ocasional después de una comida copiosa es algo que la mayoría de las personas ha experimentado alguna vez. Sin embargo, cuando ese malestar se convierte en una constante semanal, dejamos de hablar de un fenómeno fisiológico para entrar en el terreno de Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE).

Según datos de la Sociedad Española de Gastroenterología, casi el 10% de la población en España sufre los síntomas típicos de esta patología al menos una vez por semana. Mientras que el reflujo gastroesofágico común es un paso natural del contenido gástrico hacia el esófago, la ERGE se produce cuando este contacto es excesivo y daña la mucosa esofágica, provocando síntomas que van desde la acidez hasta complicaciones más severas.

El diagnóstico de precisión: pHmetría, manometría de alta resolución, gastroscopia y tránsito esófago-gastro-duodenal (TEGD)

Para abordar esta enfermedad con éxito, no basta con tratar los síntomas; es necesario entender cómo funciona el organismo de cada paciente. Aquí es donde cobra una importancia fundamental el estudio funcional preoperatorio. Tal como explica la Doctora Teresa Sánchez Rodríguez, especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo en el Hospital Quirónsalud San José, este estudio es el pilar sobre el que se asienta cualquier decisión terapéutica.

Este análisis se realiza a través de varias pruebas específicas:

  • pHmetría: ofrece información crucial sobre el número de episodios de reflujo y su relación directa con los síntomas del paciente.
  • Manometría esofágica de alta resolución: permite evaluar la funcionalidad del esófago y del cardias (la válvula que une esófago y estómago), determinando si hay una falta de fuerza o coordinación motora.
  • Gastroscopia: permite comprobar si existen alteraciones anatómicas que justifiquen una ERGE, como una hernia de hiato o una incompetencia de cardias, entre otras.
  • Tránsito esófago-gastro-duodenal (TEGD): examina el esófago, el estómago y el duodeno para diagnosticar, entre otros, problemas como reflujo.

“El estudio funcional no sólo confirma la enfermedad, sino que nos permite descartar otras patologías que presentan síntomas similares, pero que requieren tratamientos totalmente distintos”, señala la Dra. Sánchez Rodríguez.

¿Fármacos o cirugía? El momento de decidir

En el manejo de la ERGE, muchos pacientes inician un tratamiento farmacológico que, si bien es eficaz para paliar los síntomas, no siempre es la solución definitiva. La cirugía se plantea como la opción de elección en casos muy concretos: cuando el fármaco no logra un alivio completo, cuando aparecen efectos secundarios, o en pacientes que prefieren no depender de medicación de por vida.

Además, existen alteraciones anatómicas, como la hernia de hiato, que requieren una intervención física para ser corregidas. En estos casos, el procedimiento de referencia es la funduplicatura, aunque están apareciendo nuevas técnicas. Esta técnica consiste en realizar un pliegue en la parte superior del estómago (fundus) para reforzar el cierre del cardias y evitar mecánicamente que el contenido gástrico vuelva a subir.

La revolución de la cirugía mínimamente invasiva

Hoy en día, el abordaje quirúrgico de la ERGE ha evolucionado hacia técnicas mucho menos agresivas. La funduplicatura mediante laparoscopia se ha consolidado como la vía de elección debido a sus múltiples ventajas para el paciente.

  • Recuperación acelerada: menor estancia hospitalaria y reincorporación casi inmediata a la rutina diaria.
  • Menos dolor: al realizarse mediante pequeñas incisiones, el postoperatorio es significativamente más cómodo.
  • Personalización: la vía laparoscópica permite a cirujanos expertos como la Dra. Sánchez Rodríguez individualizar la intervención (realizando funduplicaturas de 360º o 180º) según las necesidades motoras detectadas en la manometría previa.

Acabar con el reflujo no es solo una cuestión de aliviar el ardor, sino de llevar a cabo un diagnóstico funcional exhaustivo que permita aplicar la técnica más adecuada a cada anatomía.

Gracias a la especialización de unidades como la del Hospital Quirónsalud San José, el paciente puede recuperar su bienestar digestivo de forma segura y definitiva.