La causa del dolor de espalda suele estar en un lugar distinto al punto donde duele, según un fisioterapeuta

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El dolor de espalda es una de las molestias más frecuentes en la población adulta y puede aparecer tanto por causas físicas como emocionales. Pasar demasiadas horas sentado, adoptar malas posturas o cargar peso de manera incorrecta son factores habituales detrás de este problema. Sin embargo, especialistas como el fisioterapeuta Petr Zahradník, citado por IDNES, recuerdan que el estado psicológico también influye. «El estrés prolongado provoca tensión muscular, altera la respiración y obliga al cuerpo a mantenerse en alerta constante», menciona el especialista. Con el tiempo, esta situación puede afectar especialmente a las zonas cervical y lumbar, generando molestias persistentes y limitaciones diarias.

Según el Hospital Clinic Barcelona, las causas del dolor de espalda son muy variadas y no siempre están relacionadas con lesiones graves. «Las tensiones musculares son una de las razones más comunes y suelen aparecer tras movimientos bruscos, esfuerzos excesivos o largas jornadas en posiciones poco saludables», comentan los profesionales. También existen problemas con los discos intervertebrales, que funcionan como amortiguadores entre las vértebras y pueden desgastarse o herniarse con el paso del tiempo. Otras afecciones frecuentes son la artritis, la estenosis espinal y las deformidades de la columna, como la escoliosis. Además, las caídas, accidentes y traumatismos pueden provocar dolor agudo e inflamación. Aunque algunas molestias desaparecen rápidamente, otras pueden convertirse en dolores crónicos capaces de afectar el descanso, el trabajo y la calidad de vida general de la persona. Por este motivo, identificar el origen concreto del problema resulta esencial para evitar recaídas y mejorar el bienestar físico diario futuro.

¿Cuáles son las causas del dolor de espalda?

Lo más habitual es que se concentre en la zona lumbar, es decir, en la parte baja. Puede aparecer tras un esfuerzo físico, una mala postura mantenida durante horas o incluso tras dormir en una posición incómoda.

La espalda soporta gran parte del peso y de los movimientos diarios del cuerpo, por lo que cualquier sobrecarga puede terminar causando molestias.

Las malas posturas mantenidas durante horas generan tensión en músculos y ligamentos, especialmente en personas que trabajan sentadas frente a un ordenador o pasan mucho tiempo de pie. También influye levantar objetos pesados sin doblar correctamente las rodillas, ya que la presión recae directamente sobre la columna.

El desgaste natural asociado al envejecimiento es otro factor relevante. Los discos intervertebrales pierden elasticidad con los años y pueden comprimir nervios cercanos, provocando dolor que incluso se extiende hacia brazos o piernas.

Además, desde el Hospital Clínic Barcelona destacan que el sobrepeso añade presión adicional sobre la zona lumbar y aumenta el riesgo de molestias continuas en la espalda.

El estrés y el sedentarismo favorecen las molestias en la espalda

El estrés emocional tiene un impacto más importante del que muchas personas imaginan. Según Petr Zahradník, el cuerpo responde al nerviosismo con respiración acelerada, rigidez muscular y aumento de la tensión física.

«Cuando este estado se mantiene durante semanas o meses, la musculatura permanece contraída y aparecen dolores persistentes, sobre todo en la zona cervical y lumbar», advierte el experto.

La falta de ejercicio empeora todavía más el problema. Un estilo de vida sedentario debilita los músculos que sostienen la espalda y favorece la aparición de lesiones. «Permanecer inmóvil durante horas resulta perjudicial para la columna, que necesita movimiento y posiciones relajadas para mantenerse sana», sugieren.

¿Cómo aliviar el dolor de espalda?

La mayoría de los casos mejora con medidas sencillas y sin necesidad de cirugía. Los médicos suelen comenzar con preguntas sobre el origen del dolor y un examen físico para detectar posibles causas. Si las molestias persisten durante varias semanas, pueden solicitar radiografías o resonancias magnéticas.

La fisioterapia es uno de los tratamientos más recomendados, ya que ayuda a fortalecer la musculatura y mejorar la movilidad. También se aconseja mantenerse activo, caminar, realizar estiramientos suaves o practicar yoga.

“Durante las primeras 48 horas puede aplicarse hielo para reducir la inflamación, mientras que el calor ayuda después a relajar los músculos tensos”, recomiendan desde el Hospital Clinic Barcelona.

Lo habitual es que mejore con reposo, aplicación de calor o antiinflamatorios. Si la molestia persiste durante varias semanas (aunque no hace falta esperar tanto, en especial si uno no puede moverse como siempre) o aparece tras un traumatismo, conviene acudir al médico para una evaluación más detallada.

¿Qué hábitos previenen el dolor de espalda?

Adoptar hábitos saludables puede reducir considerablemente el riesgo de sufrir dolor de espalda. Los especialistas recomiendan practicar actividad física moderada para fortalecer la musculatura abdominal y lumbar.

También es importante descansar, utilizar un calzado adecuado y evitar permanecer demasiadas horas en la misma postura. Mantener un peso equilibrado disminuye la presión sobre la columna y facilita los movimientos.

Además, controlar el estrés mediante técnicas de relajación o respiración ayuda a prevenir tensiones musculares prolongadas. A su vez, son importantes los pequeños cambios diarios, como levantarse con frecuencia o sentarse con la espalda recta.