Internacionales · 7 min de lectura
Remesas a RD resisten el nuevo impuesto de EE.UU. nueve meses después de entrar en vigor
El gravamen del 1% a las remesas en efectivo desde EE.UU. entró en vigor en enero de 2026. Nueve meses después, el dinero que llega a RD sigue creciendo.

Un gravamen inédito para los migrantes
Desde el 1 de enero de 2026, Estados Unidos aplica por primera vez en su historia un impuesto federal a las remesas que salen de su territorio hacia el exterior. La medida, fijada en 1% sobre el monto enviado, nació de la "One Big Beautiful Bill Act" (OBBBA), la gran reforma fiscal que el presidente Donald Trump firmó el 4 de julio de 2025. Durante la discusión en el Congreso estadounidense, la tasa propuesta llegó a ser de hasta 5%, pero se redujo a 1% en la versión final que se convirtió en ley, según recogió el diario El Día en julio de 2025.
Nueve meses después de su entrada en vigor, el impuesto es un termómetro de cómo una decisión de Washington puede golpear, sin tocar suelo dominicano, una columna clave de la economía del país: el dinero que envían a casa cerca de 2 millones de dominicanos radicados en Estados Unidos.
Qué dice la ley y a quién afecta
El gravamen no aplica a todas las remesas por igual. Según el Servicio de Impuestos Internos (IRS) y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el 1% solo se cobra cuando el envío se financia con efectivo, giro postal, cheque de caja u otro instrumento físico similar. Si la persona paga desde una cuenta bancaria estadounidense, con una tarjeta de débito o crédito emitida en ese país, o con una billetera digital vinculada a esas fuentes, la transacción queda exenta. En la práctica, enviar 200 dólares en efectivo cuesta 2 dólares adicionales de impuesto; 500 dólares, 5 dólares más.
La responsabilidad legal de pagarlo recae en quien envía el dinero, sin importar su ciudadanía o estatus migratorio. Son las empresas remesadoras —como Western Union, Ria o similares— las que cobran el impuesto al momento del envío y lo reportan al IRS mediante el Formulario 720, con depósitos dos veces al mes.
El reglamento todavía no es definitivo: el Tesoro y el IRS lo propusieron el 10 de abril de 2026 y el período de comentarios públicos cerró el 12 de junio de 2026, así que algunos detalles podrían cambiar. Antes, en octubre de 2025, el IRS ya había dado alivio de sanciones (Aviso 2025-55) a remesadoras con errores en sus primeros depósitos.
Aquí aparece una contradicción entre fuentes que vale la pena señalar: una nota de El Nuevo Diario basada en el Banco Central (BCRD) afirma que, como alrededor de 56% de los dominicanos en Estados Unidos son ciudadanos naturalizados, estos "podrían solicitar el reembolso del gravamen según la ley que lo aprobó". Sin embargo, una guía de la remesadora Ria sobre la misma ley sostiene lo contrario: que el impuesto "no es reembolsable y no puede reclamarse en la declaración federal". Las dos fuentes no coinciden en si existe o no una vía de reembolso para los ciudadanos estadounidenses, y el reglamento definitivo —todavía en forma de propuesta— no permite confirmar cuál versión es la correcta.
Las cifras: las remesas no cayeron, crecieron
Pese a los temores iniciales, los datos del Banco Central de la República Dominicana muestran que el flujo de remesas no se ha reducido en 2026. Todo lo contrario.
- En 2025, antes de que el impuesto entrara en vigor, el país recibió US$11,866.3 millones en remesas, un 10.3% más que en 2024, según el BCRD.
- Para 2026, el propio Banco Central proyectó que el flujo superaría los US$12,200 millones, lo que implicaba una desaceleración del crecimiento a apenas 3.5%.
- El economista Manuel Orozco, del Diálogo Interamericano, calculó un crecimiento algo mayor, de alrededor de 4% para República Dominicana en 2026, dentro de una región que en conjunto pasaría de crecer 6.3% a solo 4.7%.
- Sin embargo, los datos reales ya desbordaron ambas proyecciones: entre enero y agosto de 2026, República Dominicana recibió US$8,432.7 millones en remesas, un aumento de 6.5% frente a los mismos ocho meses de 2025, según cifras del Banco Central difundidas el 17 de septiembre de 2026 y recogidas por el portal El Dinero. Solo en agosto de 2026 entraron US$1,116.3 millones, 6.7% más que en agosto de 2025.
Es decir, el crecimiento real de 2026 corre casi al doble del ritmo que el propio Banco Central había anticipado para todo el año, y por encima también de la estimación de Orozco. Ningún informe de los consultados explica por completo esa brecha, aunque coinciden en varias razones de fondo.
Por qué el temor no se cumplió del todo
Orozco atribuye la desaceleración —moderada, no la caída que algunos anticipaban— sobre todo a un "miedo precautorio" ligado a las deportaciones bajo la administración Trump, y no al 1% en sí. Según sus datos, más del 80% de los dominicanos en Estados Unidos tiene cuenta bancaria y 60% ya enviaba dinero por vías digitales, exentas del impuesto, antes de que la ley entrara en vigor. El 40% restante envía en efectivo, pero su encuesta halló que la mayoría planea seguir haciéndolo y simplemente absorber el costo. Agrega que 99% de las remesas pasan por firmas con licencia, como Western Union, y que equivalen a cerca de 10% del PIB dominicano.
Patricia Krause, analista de la aseguradora de crédito Coface, resumió la situación con cautela en agosto de 2026: el impuesto "no ha afectado las cifras de República Dominicana, al menos hasta ahora". Entre enero y abril de 2026, las remesas hacia el país ya sumaban US$4,100 millones, 4% más que un año antes, con abril subiendo incluso 11%, según su seguimiento.
No todos los análisis son igual de optimistas. Helen Dempster, del Center for Global Development, calcula que el impuesto le costará a República Dominicana unos US$230.7 millones en 2026, y ubica al país entre los más expuestos de la región a este gravamen, precisamente por el peso que tiene el efectivo en los envíos desde la diáspora. Antes de que la ley se aprobara, en julio de 2025, los economistas dominicanos Rafael Espinal y Juan Rosario ya habían advertido que el impuesto podía reducir el flujo neto hacia los hogares y empujar a más remitentes hacia canales informales, como encomendar el dinero a viajeros. Rosario, además, citó estudios econométricos según los cuales cada persona deportada reduce las remesas agregadas en al menos 0.05%, un efecto pequeño por caso, pero que se acumula si las expulsiones continúan a gran escala.
Lo que está en juego para los hogares dominicanos
Las remesas no son un dato abstracto: según el BCRD, llegan a cerca de cuatro de cada diez hogares dominicanos y son, junto al turismo, uno de los pilares que sostienen las reservas de divisas. Que el flujo siga creciendo, en medio del impuesto y de las deportaciones, no significa que el costo haya desaparecido: cada dólar recibido hoy pagó, en algún punto de la cadena, una fracción que antes no existía. Con el reglamento del IRS aún en fase de propuesta, la siguiente pieza clave llegará cuando el Banco Central publique el balance completo de 2026 y se confirme si, como sugieren los primeros ocho meses, el año termina muy por encima del 3.5% que el propio organismo proyectó en enero.
