Jorge, el policía que se puso en huelga de hambre para que el Ayuntamiento socialista de Parla le permitiera la conciliación familiar, ha vuelto a vivir un nuevo desplante por parte del equipo de Gobierno liderado por el alcalde del PSOE, Ramón Jurado.
El sindicato policial CPPM ha estado manteniendo negociaciones durante todo el mes de febrero y marzo con el Consistorio para la renovación del convenio colectivo de policía que ya había expirado. Ambas partes quedaron en introducir subidas salariales y también mejoras en las condiciones para la conciliación familiar.
Este último punto viene derivado de la huelga de hambre que inició Jorge durante 14 días y que terminó en un desvanecimiento y posterior ingreso en la UCI del hospital de Parla después de que el Ayuntamiento no diera su brazo a torcer para permitir un cambio de turno para que Jorge pudiera cuidar de sus 9 hijos.
El 18 de marzo, el sindicato CPPM, al que pertenece Jorge, comunicó a sus afiliados que la negociación había concluido, y que se había materializado en un borrador de convenio cuyo artículo 13 rezaba:
Se procederá a la adscripción directa del agente o agentes interesados en los siguientes supuestos de la vida personal, familiar y laboral: Cuando el turno sea creado o adaptado específicamente para atender necesidades acreditadas de conciliación. (…) La permanencia en dicho turno quedará supeditada a la persistencia de las causas que motivaron la creación o la asignación excepcional.
El 28 de marzo, el delegado sindical del sindicato CPPM vuelve a confirmar que la negociación está totalmente finalizada con esos puntos sobre la conciliación incluidos en el borrador. Sin embargo, el 7 de abril, dos días antes de la votación, el sindicato envía a los agentes otro borrador en el que se ha eliminado ese anexo.
Tras preguntar Jorge a su delegado sindical sobre el motivo de haber prescindido del punto sobre la conciliación familiar, su superior le responde que «lo ha pedido jefatura».
Cuando Jorge muestra su enfado por esta decisión, los sindicatos le responden que «jefatura ha pedido muy poco a cambio de aceptar otra serie de medidas». Haciendo referencia a que, a cambio de aceptar otras mejoras para la plantilla, ha exigido que se eliminara el anexo que dejaba por escrita la medida de conciliación.

Amenazas de jefatura a Jorge
Los responsables de jefatura son Eduardo Fernández Tejero, comisario principal de la Policía Local de Parla, y también el inspector Lazcano, la persona que firma los informes que deniegan la conciliación.
El primero de ellos, mientras Jorge estaba en huelga de hambre a las puertas del Consistorio socialista, le amenazó con expedientarle si no abandonaba la huelga.
Lo hizo a través de un correo electrónico en el que decía: «Como le he ordenado con anterioridad, al encontrarse sin permiso en la actitud de huelga de hambre si no se cumplen sus peticiones, le sigo manifestando que de persistir en su actitud se procederá de la forma que se considere legalmente, toda vez que es usted un policía de este Ayuntamiento, y está realizando actos o conductas que atentan gravemente contra el decoro y/o la dignidad de los funcionarios, contra la imagen del cuerpo y la consideración debida a la Administración Local», dice el correo.
«Con su actitud está desacreditando la función que desempeña la Policía Local usando además los medios de comunicación. Por lo que se le ordena que desista de su actitud y que sus pretensiones y/o peticiones las lleve a cabo por el conducto reglamentario y no con acciones indecorosas e indignas para la institución policial cuando dispone de otros medios para formalizar sus peticiones», añade.
La respuesta del policía a este correo ha ido precisamente en esa línea, dejando clara la falta de apoyo por parte del equipo de Gobierno y de empatía ante su situación.
«Quiero dejarle meridianamente claro que usted no tiene potestad ni competencia para prohibirme o autorizarme a realizar una huelga de hambre. Tampoco tiene usted ninguna autoridad para ordenarme renunciar a mis derechos consagrados por la Constitución española, concretamente los de libertad de expresión, libertad de circulación, y derecho de reunión. Dichos derechos, como usted bien sabe, tienen carácter fundamental y, por lo tanto, prioritario cuando colisionan con cualquier otra disposición», señala Jorge en su correo.
«No estoy actuando en condición de policía. Esta huelga de hambre la estoy llevando a cabo durante mi libranza, fuera de mi horario laboral, sin portar ningún elemento o prenda que me pueda relacionar con la función policial, y completamente al margen de mis atribuciones como agente de la autoridad. Forma parte de mi libertad de expresión comunicar abiertamente que soy un «policía en huelga de hambre por la conciliación», puesto que esta es la estricta realidad. Rechazo cualquier otra lectura torticera que usted intente realizar de los hechos», continúa.
Además de este cruce de correos, OKDIARIO ha pudido escuchar un audio en el que se escuchaba al comisario, Eduardo Fernández Tejero, amenazar a Jorge diciéndole que si volvía a situarse frente a las puertas del Ayuntamiento en huelga de hambre, se le abrirá un expediente disciplinario. «Si quieres que tengamos la fiesta en paz, aquí no vuelvas con ese cartel», dijo literalmente el comisario.
Y concluía con una amenaza: «Si al día siguiente te encuentras con un expediente disciplinario, no digas que no te avisé. Si quieres que nosotros continuemos así, nosotros continuamos, si luego te quieres ir o no te quieres ir…»
A día de hoy, Jorge sigue sin poder conciliar su vida laboral y personal para cuidar de sus 9 hijos, ya que el alcalde del PSOE, Ramón Jurado, no se lo permite.



