Madrid sufre un sobrecoste de 13 millones por las huelgas médicas que Mónica García no es capaz de frenar

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Las sucesivas jornadas de huelga de médicos en el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) durante los meses de diciembre, enero, febrero, marzo y los días 27, 28 y 29 de abril han dejado un balance significativo en la actividad asistencial del sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid, según los datos de seguimiento acumulados.

De acuerdo con el registro de actividad durante este periodo, se han perdido un total de 167.114 consultas médicas, una cifra que refleja el impacto directo sobre la atención primaria y hospitalaria. A ello se suman 8.148 intervenciones quirúrgicas suspendidas y 17.321 pruebas diagnósticas que no llegaron a realizarse, lo que ha generado un importante retraso en la atención de pacientes en lista de espera. Estos datos corresponden a Madrid por lo que la negativa de Mónica García a negociar, como denuncian los médicos, está conllevando problemas graves en la sanidad Española. De ahí que hayan exigido al Gobierno su cese.

El alcance de estas cifras no sólo afecta a la actividad asistencial diaria, sino que también tiene consecuencias acumulativas en el funcionamiento del sistema. Cada consulta no realizada implica, en muchos casos, un retraso en diagnósticos, seguimiento de enfermedades crónicas o primeras valoraciones clínicas, mientras que la suspensión de cirugías y pruebas diagnósticas contribuye a aumentar la presión sobre las listas de espera ya existentes.

Desde el punto de vista económico, la estimación del impacto de estas jornadas de huelga asciende a 12.874.724 euros en recursos no utilizados o reprogramados. Esta cifra incluye costes asociados a la actividad suspendida, reorganización de agendas y la necesidad de redistribuir recursos sanitarios para absorber la demanda acumulada tras las jornadas de paro.

Las huelgas médicas se han producido en un contexto de tensión prolongada entre los profesionales sanitarios y el ministerio de Mónica García, en el que los facultativos han venido reclamando mejoras en condiciones laborales, reducción de la carga asistencial y una reorganización del modelo de atención que permita mayor estabilidad en los equipos médicos. Por su parte, la Consejería de Sanidad ha defendido en distintas ocasiones la necesidad de que dimita la ministra, Mónica García.

Y es que, el Comité de Huelga ha exigido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que asuma la responsabilidad de la negociación para poder desencallar el conflicto con médicos y facultativos.

Al inicio de la tercera semana de huelga médica y facultativa del año, tras 16 jornadas de paro y más de una decena de reuniones sin avances reales, el Comité de Huelga médica considera que el conflicto ha alcanzado un punto decisivo: no habrá final sin negociación real ni solución efectiva.

La convocatoria de huelga de esta semana y las manifestaciones de este miércoles reflejan una convicción firme del colectivo médico: no hay vuelta atrás mientras se pretenda sostener la sanidad pública sobre el sobreesfuerzo permanente, la precariedad estructural y el deterioro progresivo de las condiciones laborales de médicos y facultativos.

En este escenario, el Comité sostiene que la ministra de Sanidad ha dejado de ser una interlocutora válida. La ausencia total de avances en la negociación, su evidente desgaste político, la decisión de orientar su futuro hacia otros escenarios políticos y la falta de capacidad efectiva de decisión demuestran que este conflicto ha superado ya el ámbito de su ministerio. La reciente orientación de sus prioridades políticas hacia Madrid no es una cuestión personal ni partidista, sino la constatación de que este conflicto exige una interlocución sólida, estable y con verdadera capacidad de decisión.