El vapeo ayudó a 244.000 españoles a dejar de fumar en 2022, según un estudio

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Un estudio del Grupo de Investigación en Salud Pública (GISP) de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) estima que alrededor de 244.000 personas en España utilizaron con éxito cigarrillos electrónicos, también conocidos como vapers, para dejar de fumar en 2022.

El trabajo se basa en el análisis de microdatos procedentes de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (Estudes), correspondiente al periodo 2019-2023, y de la Encuesta sobre Alcohol y Otras Drogas en España (Edades), realizada entre 2018 y 2022 en población de 15 a 64 años, según ha informado el propio GISP.

El informe también señala que el inicio del consumo de nicotina a través del vapeo entre personas que no fumaban previamente es residual, con una incidencia del 0,9% en adolescentes y del 0,04% en adultos.

Consumo entre menores

La investigación señala que la prevalencia del uso de cigarrillos electrónicos entre adolescentes de 14 a 18 años aumenta con la edad, mientras que disminuye entre aquellos estudiantes con mejores calificaciones académicas y menor repetición de curso.

Entre los factores de mayor influencia en el uso de cigarrillos electrónicos entre menores destaca el entorno social, especialmente tener amigos fumadores, mientras que recibir información preventiva en el ámbito educativo contribuye a una mejor percepción de los riesgos asociados.

El estudio también concluye que no existe una relación estadísticamente significativa entre el uso de cigarrillos electrónicos y una mayor prevalencia futura del tabaquismo, por lo que rechaza que el vapeo actúe como una «puerta de entrada» al consumo de tabaco convencional.

Por el contrario, sostiene que el 61% de los adultos que recurrieron a los cigarrillos electrónicos lo hicieron con el objetivo de abandonar el consumo de tabaco, estimando en 244.000 las personas que lograron dejar de fumar mediante esta herramienta en España durante 2022.

Educación

Los investigadores destacan además el papel de la educación como medida preventiva, ya que recibir información sobre drogas legales en centros educativos incrementa en 9,5 puntos la probabilidad de percibir correctamente sus riesgos y reduce la incidencia del tabaquismo diario.

Sin embargo, advierten de un descenso en la prevención escolar, dado que el porcentaje de alumnos de secundaria que abordaron en clase los efectos de las drogas legales se situó en el 72% en 2023, lo que supone 5 puntos menos que en 2019.

Esta reducción fue más acusada en centros públicos, donde la formación preventiva se situó 4 puntos por debajo de la registrada en colegios privados o concertados.

En conjunto, el informe concluye que los cigarrillos electrónicos representan una herramienta de reducción del tabaquismo más que un mecanismo de iniciación al consumo de nicotina, «a pesar de que el Ministerio de Sanidad esté igualando en sus reglamentaciones el tabaco con las llamadas alternativas de riesgo reducido, como el vapeo».