Canarias afronta la posible llegada de un crucero con casos de hantavirus con una capacidad sanitaria extremadamente limitada: una sola cama de alto requerimiento biológico ubicada en el Hospital de La Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife. Este dato, confirmado por el propio presidente autonómico, evidencia la fragilidad del sistema ante una emergencia infecciosa potencialmente grave y ha intensificado la tensión política en torno a la gestión del caso.
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha rechazado frontalmente que el buque haga escala en el archipiélago y ha solicitado una reunión urgente con el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez. A su juicio, la decisión adoptada no responde a criterios técnicos claros ni se ha acompañado de información suficiente para garantizar la seguridad de la población.
España ha aceptado la escala del crucero tras una solicitud de la Organización Mundial de la Salud y de la Unión Europea, con el objetivo de gestionar la atención sanitaria de pasajeros y tripulación bajo protocolos internacionales. Sin embargo, el Gobierno canario cuestiona el cambio de criterio, ya que —según Clavijo— el plan inicial contemplaba el traslado de los pacientes en aviones medicalizados desde Cabo Verde hacia Países Bajos, sin necesidad de escala intermedia.
El presidente autonómico ha denunciado además falta de coordinación institucional y ausencia de información clave: «No sabemos cuántos contagiados hay exactamente, cuál ha sido el vector de transmisión ni qué ha cambiado en pocas horas para justificar esta decisión», ha señalado en declaraciones públicas. También ha puesto en duda la necesidad médica del traslado, recordando que el buque se encuentra actualmente en Praia (Cabo Verde), donde, según las autoridades locales, el riesgo es considerado bajo.
Una crisis con datos limitados y alta incertidumbre
A bordo del buque se han identificado seis casos, de los cuales dos han sido confirmados por laboratorio. La situación es especialmente delicada: tres personas han fallecido, una permanece en estado crítico en Sudáfrica y otras dos requieren atención urgente. Además, existe al menos un caso sospechoso en cuarentena.
El barco transporta a 149 personas de 23 nacionalidades, incluidos 14 ciudadanos españoles. Este contexto internacional añade complejidad a la gestión sanitaria, especialmente ante una enfermedad como el hantavirus, causada por el género Orthohantavirus, cuya evolución puede ser rápida y grave.
Capacidad limitada ante una enfermedad sin tratamiento
El hantavirus puede provocar cuadros como el Síndrome pulmonar por hantavirus, con tasas de mortalidad elevadas, y no dispone de vacuna ni tratamiento antiviral específico eficaz. La atención médica se basa en soporte intensivo: ventilación mecánica, control hemodinámico y aislamiento estricto.
En este escenario, la disponibilidad de infraestructuras adecuadas es crítica. Canarias, con una única cama de alta contención, tendría que activar recursos extraordinarios ante cualquier incremento de casos o complicaciones, lo que refuerza la preocupación del Ejecutivo autonómico.
Choque político y dudas operativas
Clavijo ha insistido en que no permitirá decisiones que pongan en riesgo a la población sin respaldo técnico claro y ha cuestionado la actuación del Ministerio de Sanidad, dirigido por Mónica García. También ha planteado dudas sobre la capacidad real de respuesta ante una eventual emergencia sanitaria de mayor escala.
El episodio reabre el debate sobre la preparación del sistema sanitario en puntos estratégicos y territorios insulares, donde la logística, la disponibilidad de recursos y la rapidez de respuesta son factores determinantes.
