La contaminación y los cambios en el estilo de vida agravan las alergias y alargan sus síntomas

0
33

Lejos de concentrarse en unas pocas semanas, las alergias afectan cada vez durante más meses e incluso de forma continuada. Este cambio responde, en gran medida, a la transformación del entorno y de los hábitos cotidianos. En este sentido, la doctora Pilar Cots, jefa del servicio de Alergología del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa, explica a OKSALUD que «cada vez se observan en la consulta pacientes que han pasado de padecer síntomas de alergia durante unas pocas semanas al año a prácticamente cubrir varios meses».

Uno de los factores clave es el estilo de vida actual, marcado por una mayor permanencia en espacios cerrados. Esto incrementa la exposición a alérgenos de interior como los ácaros del polvo o los epitelios de animales, favoreciendo síntomas persistentes. A ello se suma el impacto de la contaminación y el cambio climático, que han modificado el comportamiento del polen. La doctora señala que las partículas contaminantes se adhieren a su superficie, dificultando su función natural y obligándole a reforzar su carga proteica, responsable de las reacciones alérgicas. Por ello, insiste en que “a mayor contaminación, mayor carga proteica del polen y mayor frecuencia y severidad en las reacciones alérgicas”.

Pólenes durante todo el año

Además, el calendario polínico se ha ampliado y diversificado. Según detalla, la jefa del servicio de Alergología del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa, ya no solo influyen los pólenes primaverales, sino que «se conviven con otros pólenes importantes como las malezas que polinizan en verano y el ciprés que lo hace en invierno, creando un ciclo polínico continuo».

El aumento de casos no se limita al ámbito respiratorio. También crecen las alergias relacionadas con la alimentación, la piel o los medicamentos. En el caso de los alimentos, la especialista explica que las alergias e intolerancias han aumentado «debido a alteraciones en la microbiota intestinal y a las reacciones cruzadas entre pólenes y alimentos», lo que puede generar respuestas al consumir especialmente frutas y frutos secos. En cuanto a la piel, el incremento de la exposición solar, el contacto con sustancias agresivas y el estrés están detrás de muchas dermatitis y urticarias crónicas. Asimismo, advierte de que el uso indiscriminado de ciertos fármacos, como antibióticos o antiinflamatorios, ha favorecido el aumento de reacciones adversas.

Los síntomas pueden variar en función del alérgeno y de la vía de entrada al organismo, desde manifestaciones leves hasta cuadros graves como el shock anafiláctico. Sin embargo, la especialista subraya que la clave está en la repetición de los síntomas tras la exposición a un factor concreto, ya sea un alimento, un medicamento, el polen o el contacto con animales. También recuerda que existe un componente hereditario importante.

Diagnóstico molecular, la clave

En paralelo, el diagnóstico ha experimentado una evolución notable en los últimos años. Frente a las pruebas generales del pasado, actualmente se dispone de técnicas mucho más precisas. La doctora destaca especialmente el diagnóstico molecular, que permite identificar las proteínas específicas responsables de la alergia y diferenciar entre reacciones reales y cruzadas. Gracias a ello, se pueden tomar decisiones más ajustadas, como determinar si un alimento puede consumirse tras cocinarlo o valorar el riesgo de reacciones graves.

Dada la complejidad de estas patologías, el abordaje requiere un enfoque multidisciplinar. La colaboración entre distintas especialidades médicas permite mejorar la precisión diagnóstica y adaptar el tratamiento a cada paciente. Según explica la doctora, este enfoque integral no sólo reduce el tiempo de diagnóstico, sino que también mejora el bienestar emocional y la calidad de vida del paciente.