La ministra de Sanidad, Mónica García, ha vuelto a mentir públicamente. Sanidad no ha puesto en marcha el reglamento sanitario internacional, que carece de personal, infraestructuras y medios. De acuerdo con el documento aceptado por España, se debe contar con ocho puertos y cinco aeropuertos que puedan acoger posibles emergencias de escala internacional. Es más, los trabajadores de Sanidad Exterior han contactado con el ministerio en distintas ocasiones en los últimos años para exponer sus quejas que, como se ha vuelto a comprobar recientemente, han caído en saco roto.
Fuentes profesionales de Sanidad Exterior han explicado que han denunciado en distintas ocasiones la situación prolongada de precariedad estructural en los dispositivos de control sanitario en fronteras. Así, los puertos y aeropuertos españoles no cuentan con los recursos humanos, materiales ni organizativos necesarios para garantizar una respuesta eficaz ante emergencias de salud pública internacional.
El aviso se centra en el funcionamiento real de la Sanidad Exterior, un servicio clave del Estado encargado de la vigilancia epidemiológica en puntos de entrada como aeropuertos y puertos marítimos, especialmente relevante en escenarios de crisis sanitarias globales como la pandemia del covid u otras relevantes como el hantavirus.
De este modo, cuando surge una incidencia puntual, no existen dispositivos, medios ni personal suficientes para responder con eficacia a una contingencia sanitaria. El Ministerio proyecta una imagen que no se corresponde con la realidad: «El despliegue de recursos en el puerto canario responde a una operación planificada y excepcional, no a una capacidad operativa inmediata, porque en esos puntos dichos medios, sencillamente, no existen de forma estructural».
Incumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional
Uno de los puntos centrales de las irregularidades del supuesto incumplimiento del acuerdo con la Organización Mundial de la Salud Reglamento Sanitario Internacional (RSI-2005), es que obliga a los países firmantes a disponer de puntos de entrada preparados para «responder a emergencias sanitarias».
España designó oficialmente ocho puertos y cinco aeropuertos como puntos estratégicos, pero estos no cumplen plenamente con las capacidades exigidas: «vigilancia epidemiológica efectiva, equipos suficientes, personal formado y disponibilidad operativa permanente».
Por ello, se ha advertido de que esta situación supone un riesgo sostenido para la salud pública y un incumplimiento de compromisos internacionales.
Centros de Vacunación Internacional bajo presión
Pero el personal de Sanidad Exterior ha repetido en otras ocasiones que es lamentable el problema existente en los Centros de Vacunación Internacional, especialmente en periodos de alta demanda como el verano. La falta estructural de personal obliga a reorganizaciones temporales de horarios que, según ha reiterado, no resuelven el problema de fondo y sólo «parchean» el sistema.
Esta situación afecta a la calidad del servicio y dificulta el mantenimiento simultáneo de otras funciones esenciales como «el control de alertas sanitarias o la gestión de traslados internacionales».
Guardias, productividad y condiciones laborales críticas
Uno de los aspectos más controvertidos es el sistema de guardias y retribuciones. Según distintas fuentes consultadas, pueden recibir compensaciones de alrededor de 1,05 euros por hora de guardia, mientras que el personal de enfermería percibe incluso menos.
Las guardias pueden extenderse durante semanas, combinando disponibilidad permanente con actividad ordinaria, lo que genera una carga laboral elevada y difícil de sostener. Además, los criterios de productividad son descritos como inadecuados y arbitrarios, lo que impacta directamente en las retribuciones. Por ello se sostiene que este modelo dificulta la fidelización de profesionales y contribuye a la pérdida de personal cualificado.
Problemas estructurales y falta de coordinación administrativa
Otro de los problemas que el Ministerio de Sanidad, bajo la dirección de Mónica García, ha obviado es el problema organizativo de fondo: la dependencia simultánea de dos ministerios, el Ministerio de Sanidad y el Ministerio de Política Territorial. Esta doble estructura, genera descoordinación entre la planificación técnica y la provisión real de medios materiales y humanos. El resultado supone un sistema en el que las instrucciones sanitarias no siempre se corresponden con los recursos disponibles en el terreno.
Una de las alertas que se han remitido en diversas ocasiones al propio Ministerio de Sanidad es el deterioro progresivo del clima laboral: «estrés, desmotivación y salida de profesionales del sistema». La combinación de condiciones laborales, falta de incentivos y escasa estabilidad está provocando una «descapitalización» del servicio.
Las plazas resultan poco atractivas, con dificultades para cubrir sustituciones y una creciente rotación de personal.
Es necesaria una reforma profunda del sistema de Sanidad Exterior, con mejoras en recursos humanos, equiparación salarial y dotación material adecuada. Algo que no ha mencionado Mónica García «cuando tanto habla de sanidad pública y privada».
El cumplimiento efectivo de la normativa europea sobre igualdad retributiva en el sector público sanitario, señalando que las diferencias salariales actuales vulneran el principio de igualdad por trabajo de igual valor recogido en el derecho comunitario.
