The Mind Guardian surge de la colaboración entre Samsung y la Universidad de Vigo como una herramienta digital para detectar de forma temprana posibles señales de deterioro cognitivo en una sociedad cada vez más envejecida. Integrada en la filosofía de «Tecnología con Propósito», combina inteligencia artificial, gamificación y accesibilidad para ofrecer una experiencia sencilla y autoadministrable orientada a personas mayores de 55 años. La IA analiza patrones de memoria y atención para identificar indicadores orientativos, aunque no realiza diagnósticos clínicos, sino que actúa como apoyo preventivo. El proyecto, validado científicamente con un 97% de concordancia con métodos clínicos y más de 5.000 usuarios en su primer año, refuerza la importancia de la detección precoz, la prevención y la reducción de barreras en el acceso a la salud cerebral.
Oksalud entrevista a Elena Fernández Angulo, CEO de Marketing Corporativo y Comunicación de Samsung Iberia, para abordar este proyecto y para la detección detección precoz del deterioro cognitivo.
Pregunta.- ¿Cómo surge la idea de desarrollar The Mind Guardian junto a la Universidad de Vigo y qué necesidad concreta buscaba cubrir Samsung con este proyecto?
Respuesta.- The Mind Guardian nace de una preocupación muy concreta: cómo ayudar a detectar antes posibles señales de deterioro cognitivo en una sociedad cada vez más envejecida. El proyecto es el resultado de más de una década de investigación desarrollada por el centro atlanTTic de la Universidade de Vigo y encaja plenamente con la manera en la que entendemos la innovación en Samsung: no como tecnología por la tecnología, sino como una herramienta capaz de mejorar la vida de las personas y ayudar a derribar barreras reales.
Desde Samsung vimos una necesidad muy clara: acercar la prevención y el cuidado de la salud cerebral de una forma sencilla, accesible y poco invasiva. Muchas veces el gran reto no es únicamente médico. También es cultural. Nos cuesta hablar de salud cerebral, de prevención o de envejecimiento cognitivo hasta que el problema ya es evidente.
Por eso quisimos ayudar a transformar una investigación científica en una experiencia real de uso, capaz de facilitar ese primer paso y normalizar la prevención desde la cercanía y la tecnología útil.
P.- El proyecto se enmarca en la plataforma «Tecnología con Propósito». ¿Qué significa exactamente este concepto para Samsung en términos prácticos?
R.- Para Samsung, Tecnología con Propósito significa utilizar la innovación para abordar retos sociales reales y generar un impacto tangible en la vida de las personas. No se trata únicamente de desarrollar tecnología avanzada, sino de preguntarnos cómo esa tecnología puede ayudar a resolver problemas concretos relacionados con la empleabilidad, la accesibilidad, bienestar, educación o salud.
Y algo muy importante: entendemos que este tipo de proyectos solo tienen sentido desde la colaboración. Por eso trabajamos junto a universidades, investigadores, asociaciones y entidades sociales que aportan conocimiento, rigor y cercanía a las necesidades reales de las personas.
The Mind Guardian representa muy bien esa visión porque combina investigación científica, inteligencia artificial y accesibilidad para abordar un reto social enorme como es la salud cerebral.
En España llevamos más de una década impulsando esta filosofía a través de Tecnología con Propósito, con más de 30 proyectos desarrollados y más de 25 millones de euros invertidos en iniciativas de impacto social. Hoy además entendemos la tecnología desde una visión todavía más humana: creemos que la innovación debe servir para ampliar capacidades, reducir fricciones y ayudar a las personas a desarrollar todo su potencial de una forma más sencilla y natural.
P.- La aplicación combina inteligencia artificial, gamificación y accesibilidad. ¿Cómo se logra equilibrar innovación tecnológica con facilidad de uso para personas a partir de 55 años?
R.- Ese equilibrio era una prioridad desde el principio. Cuando trabajas en un ámbito tan sensible como la salud preventiva, la tecnología no puede generar distancia ni complejidad. Tiene que acompañar de forma natural.
Por eso The Mind Guardian se diseñó como una experiencia sencilla, intuitiva y autoadministrable. El usuario recorre una ciudad virtual que simboliza su mente y completa diferentes dinámicas relacionadas con memoria episódica, semántica y procedimental.
El hecho de evitar complejidad técnica transforma lo que podría sentirse como una prueba clínica tradicional en una experiencia mucho más cercana y accesible. La inteligencia artificial trabaja en segundo plano, analizando patrones de interacción y comportamiento, pero para el usuario la experiencia debía sentirse simple y cómoda.
Esa idea conecta mucho con nuestra visión de la IA: creemos que la mejor inteligencia artificial es la que simplifica la vida de las personas, reduce fricción y pasa desapercibida en la experiencia cotidiana.
P.- ¿Qué papel juega la inteligencia artificial en la detección de posibles señales tempranas de deterioro cognitivo dentro de la app?
R.- La inteligencia artificial permite analizar patrones cognitivos de una forma mucho más avanzada y detectar posibles indicadores tempranos que podrían pasar desapercibidos en una observación convencional.
A través de las dinámicas de memoria y atención incluidas en la aplicación, la IA analiza tiempos de respuesta, patrones de interacción y determinadas dinámicas cognitivas que pueden servir como señales orientativas de posible deterioro cognitivo.
Todo ello se apoya en técnicas de aprendizaje automático y en una batería de pruebas desarrolladas y validadas científicamente junto al equipo investigador Panoramix de la Universidade de Vigo. Pero es importante subrayar algo clave: The Mind Guardian no realiza diagnósticos clínicos. Es una herramienta preventiva y de orientación que busca facilitar una actuación más temprana y favorecer conversaciones iniciales con profesionales sanitarios.
En Samsung defendemos precisamente esa visión de la IA: una inteligencia artificial útil, responsable y centrada en ayudar a las personas, especialmente en ámbitos tan sensibles como la salud.
P.- El proyecto cuenta con una validación cruzada del 97%. ¿Cómo se ha logrado ese nivel de precisión y qué implica desde el punto de vista científico?
R.- Ese nivel de validación es el resultado de más de diez años de investigación y de una colaboración multidisciplinar entre investigadores, neurólogos, especialistas en salud mental y equipos tecnológicos.
La herramienta ha sido entrenada y contrastada mediante procesos de validación cruzada comparando los resultados obtenidos por la aplicación con métodos tradicionales de evaluación cognitiva.
Además, el proyecto cuenta con el aval científico-tecnológico de la Sociedad Española de Neurología, el aval científico de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental y el respaldo institucional de SEMERGEN, lo que aporta una gran solidez desde el punto de vista científico y sanitario.
Más allá de una cifra concreta, lo relevante es que los procesos de validación muestran un alto nivel de concordancia con herramientas clínicas utilizadas actualmente, lo que refuerza el potencial de The Mind Guardian como herramienta de cribado preventivo a gran escala.
Y eso puede ser muy importante en enfermedades donde llegar antes puede marcar una diferencia enorme en calidad de vida y capacidad de intervención.
P.- En su primer año se han realizado más de 5.000 test y se ha detectado un 5% de posibles casos de riesgo. ¿Cómo interpreta Samsung estos datos y qué lectura hacen del impacto real de la herramienta?
R.- Estos datos reflejan principalmente dos cosas: la necesidad real que existe en torno a la prevención y el potencial que tiene la tecnología para acercarla a más personas.
Que más de 5.000 personas hayan utilizado la herramienta demuestra que hay interés por cuidar la salud cerebral cuando las soluciones son accesibles y fáciles de usar. Y que un 5% de los casos haya mostrado posibles indicadores de riesgo refuerza la importancia de actuar antes.
Además, creemos que el impacto va más allá de la propia detección. The Mind Guardian también ayuda a normalizar la conversación sobre salud cerebral, prevención y envejecimiento activo dentro de las familias y la sociedad.
Sabemos que hasta un 40% de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse mediante hábitos cerebro-saludables y una detección temprana. Además, identificar posibles señales en fases iniciales puede contribuir a mejorar significativamente la calidad de vida de las personas y favorecer intervenciones más eficaces para ralentizar la evolución de enfermedades como el alzhéimer.
Por eso creemos que acercar la prevención al día a día puede marcar una diferencia enorme.
P.- ¿Qué ocurre una vez que la aplicación detecta un posible riesgo? ¿Cómo se orienta al usuario hacia un seguimiento médico o profesional?
R.- El objetivo de The Mind Guardian no es generar alarma, sino favorecer una actuación más temprana y consciente. Cuando la aplicación detecta posibles indicadores compatibles con riesgo de deterioro cognitivo, le pide al usuario que vuelva a repetírsela a los seis meses. Si vuelve a dar positivo, le anima a consultar con profesionales sanitarios para poder profundizar en la evaluación y valorar los siguientes pasos.
En muchos casos, el gran desafío no es únicamente clínico, sino llegar a tiempo. Por eso creemos que facilitar ese primer acercamiento a la salud cerebral puede ser muy valioso, especialmente en fases iniciales donde la prevención, los hábitos saludables y el acompañamiento profesional pueden marcar una diferencia importante tanto para la persona como para su entorno familiar.
P.- ¿Podría integrarse en el futuro con sistemas sanitarios públicos o convertirse en una herramienta complementaria de cribado médico?
R.- La salud cerebral y el envejecimiento activo van a ser uno de los grandes retos sociales de las próximas décadas, y creemos que la tecnología puede desempeñar un papel cada vez más relevante como apoyo a la prevención y la concienciación.
The Mind Guardian demuestra que es posible acercar herramientas basadas en ciencia e inteligencia artificial a la población de una forma sencilla y accesible.
Evidentemente, cualquier posible integración futura con sistemas sanitarios tendría que desarrollarse siempre bajo supervisión médica y con criterios muy exigentes de validación, privacidad y seguridad. Pero sí creemos que este tipo de soluciones pueden complementar modelos de prevención y cribado poblacional, ayudando a avanzar hacia una cultura más preventiva y proactiva en torno al cuidado de la salud cerebral.
P.- ¿Qué otros proyectos relacionados con salud digital y envejecimiento activo están explorando desde Samsung?
R.- Dentro de Tecnología con Propósito llevamos años trabajando en proyectos donde la tecnología puede ayudar a reducir barreras reales y mejorar la calidad de vida de las personas.
Por ejemplo, Impulse utiliza inteligencia artificial para ayudar a personas con tartamudez; UNFEAR está orientada a personas con autismo y sensibilidad al ruido; y TALLK facilita la comunicación de personas con ELA mediante seguimiento ocular.
Todos ellos comparten una misma idea: utilizar la tecnología para ampliar capacidades y acompañar a las personas en situaciones donde puede generar un impacto tangible.
Además, cada vez exploramos más cómo tecnologías como la inteligencia artificial, los dispositivos conectados o SmartThings pueden contribuir a crear entornos más seguros, personalizados y adaptados al bienestar cotidiano.
En el fondo, creemos que la innovación tiene más sentido cuando casi desaparece y simplemente ayuda a las personas a vivir mejor, con más autonomía, tranquilidad y confianza.
