Cultura · 5 min de lectura
Merengue: el ritmo que nació en el campo
Del Cibao al mundo: acordeón, güira y tambora. Cómo un baile de fiesta de pueblo se volvió himno nacional y marca del país.
El merengue no pidió permiso en salones elegantes. Creció en fiestas de campo, con acordeón, güira y tambora, cuando el piso era tierra y el techo, estrellas. Por eso suena a cosecha, a gallera y a domingo largo.
En el siglo XX salió del Cibao hacia la radio, los cabarets y las grandes orquestas. Se pulió sin perder el golpe. UNESCO lo reconoció como patrimonio, pero el reconocimiento verdadero sigue siendo el de una familia que no puede oír un güira sin mover un pie.
Hoy convive con la bachata y el dembow, y aún así abre desfiles, campañas y bodas. El merengue es diplomacia suave: donde suena, hay República Dominicana aunque el mapa diga otra cosa.
Si quieres entender el país, no empieces por un discurso. Empieza por un paso sencillo, un coro que todos saben y esa certeza de que el ritmo cabe en cualquier patio.