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Internacionales · 6 min de lectura

Venezuela promete elecciones en la ONU semanas después de sellar un histórico acuerdo petrolero con EE.UU.

Delcy Rodríguez debutó ante la ONU prometiendo elecciones sin fecha, tras un pacto petrolero con Chevron y mientras Venezuela aún cuenta a sus muertos por los terremotos de junio.

Edificio de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York

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Un debut en Naciones Unidas marcado por meses convulsos

El miércoles 23 de septiembre de 2026, Delcy Rodríguez subió por primera vez al podio del debate general de la Asamblea General de la ONU como presidenta encargada de Venezuela. Fue su debut ante el organismo multilateral en un cargo que ocupa desde enero, tras uno de los episodios más abruptos de la política reciente en América Latina: la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses.

Según reconstrucciones periodísticas de esos hechos, la operación militar estadounidense —identificada como "Absolute Resolve"— comenzó la madrugada del 3 de enero de 2026 en Caracas, con bombardeos a instalaciones militares y un asalto terrestre de unidades de operaciones especiales. Horas después, el entonces presidente Donald Trump anunció la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York. Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, asumió la presidencia interina el 5 de enero por disposición del Tribunal Supremo de Justicia venezolano.

Promesas de elecciones, sin fecha

En su discurso del 23 de septiembre, Rodríguez afirmó que "Venezuela ha iniciado un proceso de transformación democrática" y prometió elecciones, aunque sin comprometerse con una fecha: dijo que "el momento de los comicios será determinado por el pueblo venezolano". Aseguró que su gobierno sostiene diálogos con sectores de oposición para "establecer condiciones equitativas" y agradeció a Trump —a quien calificó de aliado en energía, minería y seguridad— la disposición de Washington a retomar relaciones diplomáticas plenas.

El contraste con lo ocurrido apenas unos días antes no pasó inadvertido para varios medios internacionales que cubrieron la sesión: según Naciones Unidas, una semana antes del discurso una misión investigadora de la propia organización había concluido que "la totalidad del aparato represivo de Venezuela permanece intacto", pese al cambio de gobierno.

El acuerdo petrolero que llegó antes que las urnas

Una parte central del discurso de Rodríguez giró en torno a lo que definió como "uno de los mayores acuerdos jamás alcanzados" entre Venezuela y Estados Unidos: un pacto petrolero anunciado el 1 de septiembre de 2026 y formalizado en Caracas al día siguiente. Según reportes de Fortune y otros medios especializados, el acuerdo entrega a la petrolera estadounidense Chevron —junto con la italiana Eni— el desarrollo de 17 campos petroleros venezolanos con 65,000 millones de barriles en reservas comprobadas, bajo un contrato a 100 años en el que Washington mantiene participación formal a través de un ente creado para la ocasión, la National Asset Board for Energy and Petroleum (NABEP), adscrita al Departamento de Energía. Analistas citados por Fortune advirtieron que revivir la producción petrolera venezolana, hoy muy por debajo de su capacidad histórica, "tomará años".

El orden de los hechos —el acuerdo se cerró tres semanas antes del discurso, no después— ha sido señalado por análisis periodísticos como una secuencia problemática: primero la firma del negocio petrolero, después la promesa política de elecciones sin cronograma ni mecanismo de verificación internacional anunciado.

Un país que todavía cuenta a sus muertos

Rodríguez también dedicó parte de su intervención a agradecer la ayuda internacional recibida tras el doble terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela el 24 de junio de 2026, con epicentro cerca de Yumare y San Felipe, en el estado Yaracuy. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los dos sismos alcanzaron magnitudes de 7.2 y 7.5, separados por apenas 39 segundos.

Las fuentes consultadas no coinciden en la cifra final de muertos, y eso vale la pena decirlo con claridad en vez de promediar los números: Diario Libre reportó, citando al presidente del Parlamento venezolano, una cifra de 2,295 fallecidos y 11,267 heridos a inicios de julio; la cadena Al Jazeera situó el conteo en "más de 3,500" muertos hacia el 7 de julio; y registros enciclopédicos ubican la cifra confirmada en al menos 1,719, con más de 46,000 personas reportadas como desaparecidas en algún momento (una cifra que el propio gobierno venezolano disputó por considerarla excesiva) y más de 15,800 desplazados. El daño económico se estimó entre 4,700 y 8,700 millones de dólares, aunque la ONU advirtió que el costo real podría ser de 1.5 a 3 veces mayor.

República Dominicana participó en la respuesta internacional: el Ministerio de Defensa dominicano informó que el 1 de julio de 2026 zarpó desde el puerto de Río Haina el buque K Marine V con un cargamento de alimentos no perecederos, productos de hidratación y medicamentos rumbo a Venezuela, resultado de una coordinación entre instituciones del Estado, el sector privado y una teletón nacional bajo el lema "Hoy por Venezuela". Diario Libre reportó posteriormente que el país amplió esa asistencia en los días siguientes.

La oposición, fuera de la sala

Mientras Rodríguez hablaba en Nueva York, la principal figura opositora venezolana, María Corina Machado —ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, que en diciembre de ese año tuvo que ser recibido por su hija en su nombre porque ella no podía salir del país— intentaba sin éxito regresar a Venezuela desde Panamá. Medios como UPI y Newsroom Panama documentaron varios intentos fallidos en los días previos al discurso, incluido uno por vía marítima con un pasaporte diplomático y el acompañamiento de un funcionario panameño; el número exacto de esos intentos varía según el medio (entre tres y siete, según distintos reportes), otro punto en el que las fuentes no coinciden entre sí. Machado ha dicho que buscará postularse nuevamente a la presidencia y regresar del exilio antes de que termine 2026.

Por qué esto le importa a República Dominicana

Más allá del gesto humanitario de junio, lo que ocurra con la producción petrolera venezolana tiene un canal directo hacia los bolsillos dominicanos: cualquier variación sostenida en la oferta global de crudo —incluida la eventual salida al mercado de nuevos volúmenes venezolanos bajo control de Chevron— incide en los precios de referencia que usa la Comisión de Precios de Hidrocarburos de RD para fijar el costo semanal de los combustibles en el país. A eso se suma que Venezuela y su estabilidad política siguen siendo un factor de peso en los flujos migratorios hacia el Caribe, una región donde República Dominicana ya enfrenta presión migratoria en su frontera con Haití. Por ahora, ni Washington ni Caracas han precisado cuándo se notarán en el surtidor los efectos de un acuerdo que, según sus propios promotores, tardará años en madurar.

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