Respirar aire limpio se ha convertido en un desafío cotidiano. La contaminación ambiental, las olas de calor cada vez más intensas, los episodios de frío extremo y la prolongación de las temporadas de polen están teniendo un impacto directo en la salud respiratoria de la población. Asma, EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y alergias respiratorias muestran un aumento de exacerbaciones e ingresos hospitalarios en un contexto climático cada vez más exigente, especialmente en grandes ciudades y entre los colectivos más vulnerables, como niños, mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
En esta entrevista, la doctora Aylaf Latif Essa, médico especialista en Neumología en el Hospital Universitario Vithas la Milagrosa de Madrid y vocal de asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), analiza la evidencia científica que vincula la calidad del aire y las temperaturas extremas con el deterioro pulmonar, explica cómo influyen contaminantes como las partículas finas o el ozono en la aparición de síntomas y ofrece recomendaciones prácticas para proteger los pulmones en situaciones de riesgo.
Además, repasa los avances terapéuticos más relevantes, como los tratamientos biológicos en asma grave, y reflexiona sobre el papel esencial de la Neumología tras las lecciones aprendidas durante la pandemia: “Ha demostrado ser esencial y merece más visibilidad y apoyo”.
PREGUNTA.- En los últimos años se habla cada vez más del impacto del clima en la salud respiratoria. ¿Qué evidencia científica tenemos hoy sobre la relación entre contaminación ambiental y enfermedades como el asma o la EPOC?
RESPUESTA.- Respiramos aire, sí, pero no siempre aire limpio. Con cada bocanada entran partículas, humo, polvo y otros contaminantes que dejan huella en nuestros pulmones. La evidencia científica muestra que la calidad del aire afecta directamente la salud respiratoria: incluso en zonas con niveles moderados de contaminación, se observan más crisis de asma, empeoramientos de EPOC y visitas a urgencias. Este efecto es especialmente evidente en las grandes ciudades, donde el tráfico y las emisiones son constantes, aunque también puede notarse en entornos menos urbanos durante episodios de contaminación. No es algo lejano ni teórico: lo que respiramos hoy influye en cómo respiraremos mañana.
P.- ¿Cómo afectan las temperaturas extremas —tanto el frío intenso como las olas de calor— al funcionamiento de los pulmones, especialmente en personas con patologías respiratorias previas?
R.- Tanto el frío intenso como las olas de calor ponen a prueba los pulmones. El frío puede irritar las vías respiratorias y contraer los bronquios, provocando empeoramiento del asma o la EPOC. El calor favorece la inflamación pulmonar y dificulta la respiración. Las personas con enfermedades respiratorias crónicas son las más sensibles, y estos extremos pueden agravar sus síntomas.
P.- En el caso del asma, ¿qué papel juegan contaminantes como las partículas finas o el ozono en la aparición de crisis o en el empeoramiento de los síntomas?
R.- Cuando el aire contiene humo, polvo o contaminantes como el ozono, los pulmones reciben un ‘empujón’ que los irrita. En personas con asma, esto puede generar tos, silbidos o sensación de falta de aire, incluso en quienes normalmente se sienten bien. Se nota al caminar por calles con mucho tráfico o en días con aire cargado, por lo que conocer la calidad del aire ayuda a anticiparse y cuidar la respiración.
P.- Se ha observado un aumento de las exacerbaciones o de los ingresos hospitalarios por EPOC durante las olas de calor…
R.- Los días muy calurosos hacen que los pulmones tengan que esforzarse más, y eso se traduce en síntomas más intensos: tos, opresión en el pecho o falta de aire al hacer tareas cotidianas. En algunos casos, estos episodios se pueden complicar y requerir atención médica, especialmente en personas con EPOC avanzada. Mantenerse hidratado, reducir la exposición al sol y evitar esfuerzos físicos en las horas más intensas ayuda a reducir el riesgo.
P.- ¿Cómo influyen las modificaciones de los patrones de polen en las alergias respiratorias y qué pacientes son los más vulnerables?
R.- La temporada de polen está cambiando: ahora empieza antes y dura más tiempo debido al cambio climático. Esto afecta sobre todo a los niños y a quienes tienen asma o rinitis alérgica. Estar atento a los picos de polen permite tomar precauciones y cuidar mejor la salud respiratoria.
P.- ¿Existen perfiles de población especialmente sensibles a la combinación de contaminación y temperaturas extremas (niños, mayores, pacientes crónicos)?
R.- Sí, los niños, mayores y personas con enfermedades respiratorias crónicas son más vulnerables, ya que su capacidad de adaptación es menor y pequeños cambios en el aire o la temperatura pueden tener un impacto notable.
P.- Desde el punto de vista preventivo, ¿qué recomendaciones prácticas daría a la población general y a los pacientes respiratorios para proteger su salud pulmonar en episodios de frío, calor o alta contaminación?
R.- Mantenerse hidratado, evitar esfuerzo físico en las horas más extremas, ventilar la casa cuando el aire esté más limpio y usar mascarilla en interiores o al estar cerca de personas con síntomas respiratorios ayuda a reducir riesgos. Las personas con asma, EPOC u otras enfermedades respiratorias deben seguir su medicación y prestar atención a cualquier cambio en cómo se sienten.
P.- Desde el punto de vista de tratamientos punteros o modificaciones en los tratamientos convencionales…. Cite algún estudio
R.- La llegada de los tratamientos biológicos ha supuesto un antes y un después para los pacientes con asma grave. Gracias a numerosos estudios que avalan su eficacia, hoy se ha conseguido reducir significativamente la frecuencia y gravedad de las crisis, algo que antes era muy difícil de lograr. Este avance ha revolucionado el manejo de una enfermedad que durante años había estado estancada y ha abierto nuevas esperanzas. Además, se están investigando tratamientos similares para la EPOC, lo que podría ofrecer en el futuro opciones más eficaces y personalizadas para otras enfermedades respiratorias crónicas.
P.- ¿Cree que la especialidad de Neumología está justamente ‘tratada’ en la actualidad? ¿Qué nos ha enseñado la pandemia de Covid en este sentido?
R.- La pandemia nos ha recordado lo crucial que es la Neumología. Ha mostrado la cara más dura de las carencias: unidades saturadas, recursos limitados y la necesidad de educar más a la población en salud respiratoria. Pero también nos ha dejado aprendizajes: los pulmones son el órgano más expuesto al entorno, y la prevención, el diagnóstico temprano y los tratamientos avanzados pueden salvar vidas. La Neumología ha demostrado ser esencial y merece más visibilidad y apoyo para afrontar los retos presentes y los que vendrán.
P.- Los consejos finales…
R.– La salud pulmonar refleja nuestro entorno y hábitos. Mejorar la calidad del aire, adaptarse al clima y mantener hábitos saludables beneficia a todos. La Neumología ha avanzado mucho en los últimos años con tratamientos innovadores que antes parecían inalcanzables, ofreciendo esperanza para el futuro. Como especialistas, nuestro objetivo es guiar a pacientes y sociedad para que puedan respirar mejor hoy y mañana.

