Saltar al contenido

Cultura · 5 min de lectura

El merengue típico (perico ripiao)

Acordeón que llora y tambora que empuja. El perico ripiao es el merengue sin corbata: el de la fiesta que no cierra.

Acordeón y tambora de merengue típico perico ripiao

Compartir

El merengue típico, el perico ripiao, no necesita saxofones de big band. Con acordeón, tambora y güira basta para armar un país. Es el sonido de Santiago, de fiestas de palo, de radios que no se apagan en el Cibao.

Se le ha dicho rústico, como si rústico fuera un insulto. Al contrario: es precisión popular. El acordeonista improvisa, el güirero marca el pulso, la tambora conversa. Quien baila sabe que el típico no perdona el paso flojo.

Mientras el merengue de orquesta viajaba a hoteles, el típico se quedó en el patio y en la gallera, y por eso sobrevivió a las modas. Hoy vuelve a escenarios grandes sin pedir disculpas por su acento.

Si el merengue es la cédula cultural, el perico ripiao es la foto de cuando éramos niños: más polvo, más sudor, más verdad.

← Más cultura dominicana