Internacionales · 7 min de lectura
Bolivia logra su primer respiro crediticio tras un año de duro ajuste económico
S&P, Fitch y Moody's subieron la nota de Bolivia y el FMI confirmó el primer desembolso de su préstamo, tras un año de recortes de subsidios bajo Rodrigo Paz.

Tres calificadoras mejoran la nota de Bolivia el mismo día
El Banco Central de Bolivia (BCB) informó el jueves 8 de octubre de 2026 que las tres grandes agencias de calificación de riesgo elevaron, de forma casi simultánea, la nota de la deuda boliviana. S&P Global Ratings subió de CCC- a CCC+, Fitch Ratings pasó de CCC- a CCC (y, para el bono soberano con vencimiento en 2031, a CCC+), y Moody's avanzó de Caa3 a Caa2. Son mejoras de uno a dos escalones dentro del territorio de "grado especulativo", lo que en la práctica significa que Bolivia sigue lejos del grado de inversión, pero ya no se percibe al borde del impago.
El BCB atribuyó las mejoras a los avances hacia la estabilización macroeconómica, la flexibilización del tipo de cambio, el restablecimiento gradual del acceso a los mercados internacionales de capital, la eliminación progresiva de los subsidios a los combustibles, la recuperación de las reservas internacionales y el fin del financiamiento monetario del déficit fiscal. Dos días antes, el 7 de octubre, el propio banco central había confirmado la llegada del primer desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI): 211,3 millones de dólares, equivalentes a 156,1 millones de Derechos Especiales de Giro, dentro del programa del Servicio Ampliado del Fondo (SAF) aprobado para el país.
De la crisis de dólares al acuerdo con el FMI
El telón de fondo es una de las crisis económicas más severas que ha vivido Bolivia en dos décadas. Desde 2023 el país enfrentó escasez de dólares, desabastecimiento de combustibles y una caída sostenida de las reservas internacionales netas, arrastrada por el declive de la producción de gas natural, que pasó de su máximo histórico en 2014 a un promedio proyectado de apenas 26 millones de metros cúbicos diarios este año. En 2025 la inflación llegó a 20,40%, el déficit fiscal se disparó a 12,2% del PIB y la economía se contrajo 1,58%.
Ese deterioro acompañó el fin de dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS). Rodrigo Paz, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, ganó la segunda vuelta presidencial el 19 de octubre de 2025 y asumió el poder el 8 de noviembre de ese mismo año, con la promesa de estabilizar una economía al borde del colapso.
Pese a que durante la campaña había dicho que acudir al FMI no era una prioridad, su gobierno negoció en meses un acuerdo técnico que se cerró el 29 de julio de 2026: un programa de 36 meses por hasta 1.900 millones de dólares bajo el Servicio Ampliado del Fondo, con cuatro años de periodo de gracia y una tasa de interés de entre 4% y 4,5%, según el Ejecutivo boliviano. El Legislativo lo respaldó mediante la Ley 1765 y el organismo espera que el acuerdo catalice al menos 5.000 millones de dólares adicionales de otros multilaterales. Era la primera vez en más de 20 años que Bolivia volvía a tomar un crédito del FMI, luego de una relación distante durante los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce.
Subsidios, tipo de cambio y una caída de 50% en el consumo de diésel
El ajuste doméstico fue igual de drástico. El gobierno de Paz eliminó la subvención a los combustibles y abandonó un tipo de cambio fijo que había estado vigente durante 15 años, sustituyéndolo por uno flexible. El 17 de agosto de 2026 llegó uno de los pasos más duros: la eliminación del subsidio al diésel para el sector industrial, en medio de una severa crisis de combustibles. Según datos recogidos por Bloomberg Línea, el consumo de diésel en el país cayó 50% tras la eliminación de los subsidios, un indicador tanto del ahorro fiscal logrado como del shock que absorbieron los sectores productivos.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Christian Morales, explicó a la cadena local Cadena A que el próximo desembolso del FMI llegará "más o menos entre mediados de noviembre y principios de diciembre" de este año, luego de una misión de seguimiento del organismo. Morales adelantó que, a partir de 2027, el FMI visitará Bolivia cada trimestre, y que cada evaluación irá seguida de un nuevo desembolso, dentro de un plan que calificó de diseñado "soberanamente" por Bolivia.
La inflación cede, pero el último trimestre trae riesgos
El propio Reporte de Inflación y Política Monetaria del tercer trimestre del BCB, citado el 9 de octubre, muestra señales mixtas. La inflación interanual bajó de 9,23% en junio a 5,70% en septiembre de 2026, algo que el banco central atribuye a su política monetaria contractiva y a una transición cambiaria gradual; la inflación núcleo se ubica en 1,2%. Sin embargo, la proyección de cierre para todo 2026 se mantuvo sin cambios en 9,22%, porque el alza del precio del diésel a fines de septiembre ya está añadiendo presiones de costos para el último trimestre, y más de la mitad de los productos de la canasta básica registra alzas.
El propio BCB advirtió sobre riesgos adicionales al alza: posibles conflictos sociales y bloqueos de carreteras, un fenómeno de El Niño de intensidad excepcional hacia fin de año, y la volatilidad energética derivada de las tensiones en Medio Oriente. No es un riesgo abstracto: entre mayo y junio de este año, protestas en el país ya habían llevado a analistas a proyectar una contracción adicional de entre 0,7% y 1% del PIB.
Las voces que piden cautela
No todos leen las mejoras de calificación como una señal de que lo peor ya pasó. El expresidente Jorge "Tuto" Quiroga y el empresario y excandidato presidencial Samuel Doria Medina, figuras opositoras, pidieron más detalles sobre el acuerdo con el FMI y cuestionaron que llegara tarde y que el monto fuera insuficiente frente al tamaño de la crisis heredada.
Un análisis previo del economista boliviano Fernando Romero, difundido por Bloomberg Línea a comienzos de 2026, ya había advertido que la mejora en la percepción de riesgo del país —que en ese momento había caído 77%, de 2.002 a 470 puntos en un año— respondía más a expectativas financieras de corto plazo que a transformaciones estructurales, y que Bolivia seguía siendo, después de Argentina, el segundo país de mayor riesgo para invertir en la región. El Banco Mundial, por su parte, proyectaba a Bolivia como la única gran economía latinoamericana con PIB en caída tanto en 2026 como en 2027.
Por qué le importa a la región
El caso boliviano se ha vuelto un experimento observado de cerca en América Latina: qué tan rápido puede un gobierno nuevo recortar subsidios históricos, liberar un tipo de cambio controlado por años y recurrir al FMI sin que el costo social se vuelva políticamente insostenible. Organismos multilaterales que también prestan a República Dominicana y al resto del Caribe, como el BID y la CAF, siguen el desenlace boliviano como referencia para futuros programas de ajuste en la región. El gobierno boliviano aspira a volver al mercado internacional de crédito a fines de 2026 o inicios de 2027, un objetivo que, de cumplirse, marcaría el cierre simbólico de su peor crisis económica en dos décadas.
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