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Análisis · 6 min de lectura

Ley 30-26: la reforma tributaria que ya rige en RD, explicada

El Congreso aprobó la Ley 30-26 en tiempo récord. El ITBIS no sube, pero cambian el ISR, las retenciones y el régimen simplificado. Esto es lo que ya aplica.

Ley 30-26: la reforma tributaria que ya rige en RD, explicada

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Qué se aprobó, y qué tan rápido

La Ley 30-26 de reforma tributaria llegó al Congreso el 11 de junio de 2026 y fue aprobada apenas seis días después — un ritmo inusual para una ley de este peso. Dos intentos anteriores de reforma fiscal, en 2021 y en 2024, no lograron pasar. Esta vez sí, y el objetivo declarado es aumentar la recaudación del Estado entre RD$40,000 y RD$50,000 millones.

Antes de entrar en el detalle: esta ley no toca tu día a día de la misma forma en que lo haría, por ejemplo, un aumento al ITBIS. Es una reforma pensada sobre todo para cómo pagan impuestos las empresas y los trabajadores asalariados, no para lo que pagas en el colmado.

Lo que no cambió: el ITBIS sigue igual

Las dos propuestas fallidas de 2021 y 2024 querían unificar el ITBIS en una tasa del 18% y renombrarlo como IVA (Impuesto al Valor Agregado). La Ley 30-26 no hace eso. La estructura actual del ITBIS se mantiene intacta, sin modificaciones. Si escuchaste que "iba a subir el ITBIS" con esta reforma, esa parte específica no ocurrió — sí ocurrió con reformas anteriores que no llegaron a aprobarse.

Quién paga menos: los asalariados de menor ingreso

Si devengas hasta RD$39,000 mensuales, quedas exento del Impuesto Sobre la Renta (ISR). Es el cambio de la ley que más directamente te toca el bolsillo si trabajas en nómina y tu sueldo está en ese rango o por debajo. Para quienes ganan por encima de esa cifra, la ley no introdujo los nuevos tramos más altos que sí contemplaban propuestas anteriores.

Las empresas grandes pagan una tasa temporal más alta

La tasa general del ISR para personas jurídicas se mantiene en 27%. Pero las empresas con ingresos superiores a RD$1,000 millones anuales pagarán una tasa temporal del 30% durante 2026, 2027 y 2028. Es un recargo dirigido específicamente a las compañías más grandes del país, no a la pequeña o mediana empresa.

También bajaron las retenciones a proveedores no residentes: de 27% a 15% sobre esos pagos, un cambio que interesa sobre todo a empresas con operaciones o proveedores fuera del país.

El nuevo sistema de anticipos, a partir de 2027

Este es el punto más técnico, y el que más vale la pena que un contador te explique si tienes negocio propio. A partir de 2027, las empresas medianas y grandes cuya tasa efectiva de tributación sea de 1.5% o menos deberán anticipar un 1.5% de sus ingresos brutos al fisco. Las microempresas quedan exentas de este esquema de anticipos. Las pequeñas empresas pagarán de forma trimestral el 40% de lo que les corresponda, y las medianas, el 60%.

En términos simples: es un mecanismo para que empresas grandes que históricamente pagan poco impuesto en relación con lo que facturan, adelanten una parte al Estado en vez de saldarlo todo al final del año fiscal.

Régimen Simplificado ampliado para PYMES

El Régimen Simplificado de Tributación (RST), pensado para negocios más pequeños, también se amplió. Los comerciantes ahora pueden acogerse a este régimen con compras anuales de hasta RD$60 millones, frente a un límite menor antes de la reforma. Para profesionales independientes y productores agropecuarios, el límite quedó en RD$15 millones anuales. Si tienes un negocio pequeño y nunca revisaste si calificas para el RST, esta reforma es buen momento para preguntarle a tu contador — el régimen simplificado suele significar menos trámite y, en varios casos, menos carga fiscal.

La amnistía fiscal: una ventana hasta el 31 de diciembre

A diferencia de las reformas de 2021 y 2024, la Ley 30-26 incluye un programa de amnistía fiscal. Si tienes deudas atrasadas con la DGII, puedes acogerte a planes de pago de hasta 12 meses, con perdón de hasta el 100% de los recargos e intereses acumulados, siempre que te acojas antes del 31 de diciembre de 2026. Para cualquiera con una deuda fiscal pendiente, este es probablemente el cambio más útil de toda la ley, y tiene fecha de vencimiento.

Por qué esta sí pasó y las otras dos no

Las reformas de 2021 y 2024 murieron, en buena parte, porque intentaban tocar el ITBIS y crear nuevos tramos de ISR para quienes ganan más — los dos puntos que generan más rechazo público y más resistencia en el Congreso. La Ley 30-26 esquivó ambos. Subió la carga a las empresas más grandes, bajó la carga a los asalariados de menor ingreso, y ofreció una amnistía a cambio. Es una combinación más fácil de defender políticamente que "todos pagamos un poco más de ITBIS", y probablemente explica buena parte de por qué esta vez el Congreso la aprobó en seis días en lugar de dejarla morir en comisión como pasó dos veces antes.

Un ejemplo rápido, en pesos

Piensa en dos casos concretos. Un empleado que gana RD$35,000 al mes: antes de la reforma pagaba ISR sobre la parte de su sueldo que superaba el mínimo exento anterior; ahora, al estar por debajo de RD$39,000, no paga ISR en absoluto sobre ese sueldo. Y una empresa que factura RD$1,200 millones al año: antes pagaba 27% de ISR sobre su renta gravable; entre 2026 y 2028 pagará 30%, una diferencia real cuando se aplica sobre montos de esa magnitud. Son los dos extremos que mejor resumen a quién le baja la carga y a quién le sube con esta ley.

Qué falta por saber

No todas las piezas de la reforma entran en vigor al mismo tiempo: el esquema de anticipos empieza en 2027, la amnistía cierra a fin de este año, y varias disposiciones dependen todavía de reglamentos de aplicación que la DGII no ha terminado de publicar en su totalidad. Tampoco está del todo claro, con la cobertura de prensa disponible hasta ahora, cómo se fiscalizará en la práctica la tasa efectiva de 1.5% que activa el nuevo esquema de anticipos. Si tienes un negocio, lo más seguro es no asumir nada por tu cuenta y confirmar con un contador o directamente en dgii.gov.do cómo te aplica cada pieza específica. RD Al Día actualizará esta nota si la DGII publica reglamentos que cambien el detalle de cómo se aplica la ley.

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