Salud · 7 min de lectura
Leptospirosis repunta en República Dominicana: lo que muestran los boletines de Salud Pública en 2026
Los casos de leptospirosis subieron con fuerza en República Dominicana durante 2026, según el MSP. Qué dicen los boletines y cómo prevenirla.

Una enfermedad que subió de golpe en los boletines de 2026
Mientras la atención pública en República Dominicana se concentraba en el dengue y la influenza estacional, otra enfermedad transmitida por animales fue dejando una huella creciente en los boletines epidemiológicos del Ministerio de Salud Pública (MSP) a lo largo de 2026: la leptospirosis. Se trata de una infección bacteriana que se contagia principalmente por contacto con agua, tierra o alimentos contaminados con la orina de animales infectados, sobre todo roedores, y que tiende a repuntar después de lluvias intensas e inundaciones, según explica el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos en su guía clínica sobre la enfermedad.
El propio MSP, a través de su Dirección de Epidemiología, reportaba hacia la semana epidemiológica 20 de 2026 un acumulado de 149 casos confirmados de leptospirosis, de acuerdo con una nota publicada por El Nuevo Diario que resumía el boletín semanal. Para la semana 24, con corte al 2 de julio de 2026, Diario Libre informó que la cifra había subido a 196 casos confirmados y 15 muertes, comparado con 58 casos en el mismo periodo de 2025. Apenas dos semanas después, con corte al 4 de julio, El Caribe citó el boletín de la semana 26 del MSP con una cifra distinta: 207 casos confirmados y 16 fallecidos, frente a 61 casos y 7 muertes en igual lapso de 2025, lo que representaba, según ese boletín, un incremento cercano al 239 por ciento en los contagios.
Vale la pena detenerse en esto: son dos fuentes distintas, con cortes de semanas distintas (24 y 26), que por lo tanto no deberían coincidir exactamente, pero que además muestran que el propio ritmo de actualización de las autoridades hace que la cifra "oficial" cambie de una semana a otra y que distintos medios, citando el mismo boletín del MSP, puedan reportar números ligeramente diferentes según el día exacto en que tomaron el corte. Para mediados de agosto de 2026, el panorama había avanzado todavía más: el epidemiólogo Héctor Balcácer declaró al portal Dominican Today que el conteo acumulado rondaba los 260 casos y 19 muertes en lo que iba de año, y precisó que, contrario a la percepción extendida, no solo las ratas transmiten la bacteria, sino "cualquier mamífero infectado".
Las provincias más golpeadas
El boletín de la semana 26 citado por El Caribe detalló que tres provincias concentraban cerca de la mitad de los contagios reportados hasta ese momento: Puerto Plata, con 60 casos, Santo Domingo, con 24, y Espaillat, con 13, para un total de 97 casos entre las tres, aproximadamente el 47 por ciento del acumulado nacional. Semanas antes, Diario Libre había señalado además actividad en San José de Ocoa y el Distrito Nacional. El mismo boletín precisó un dato clínico relevante: en 194 de los 207 registros analizados (93.7 por ciento) no se identificó la especie exacta de la bacteria Leptospira, mientras que entre los pocos casos con especie identificada aparecieron L. canicola, L. bratislava, L. hardjo, L. copenhageni, L. grippotyphosa y L. pomona.
Por qué la enfermedad sube después de las lluvias
La explicación que ofrecen tanto el CDC como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) coincide en lo esencial: la bacteria Leptospira sobrevive bien en agua estancada y suelos húmedos, y las inundaciones facilitan que esa agua contaminada con orina de roedores u otros animales entre en contacto con la piel con heridas, los ojos, la nariz o la boca de las personas. La OPS, en materiales de referencia sobre el tema, describe la leptospirosis como endémica en climas tropicales y subtropicales húmedos y estima más de 500,000 casos al año en el mundo, cifra que data de materiales de octubre de 2025 y que ilustra la magnitud global del problema, aunque no corresponde específicamente a la situación dominicana de 2026.
Los síntomas que describen las guías clínicas
Según el resumen clínico del CDC, el periodo de incubación va de 2 a 30 días, aunque la mayoría de quienes desarrollan síntomas los presentan entre 5 y 14 días después de la exposición. Cerca del 90 por ciento de los casos sintomáticos cursan con un cuadro febril inespecífico: fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares (sobre todo en pantorrillas y espalda baja), enrojecimiento de los ojos, náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y tos, a veces con una erupción en la piel. El CDC advierte que la enfermedad puede tener un curso bifásico, con una mejoría breve seguida de una fase más severa. En aproximadamente el 10 por ciento de los casos sintomáticos, la infección evoluciona hacia una forma grave con compromiso de varios órganos: ictericia, insuficiencia renal y sangrados, especialmente pulmonares. Cuando se combinan falla renal y hepática, el cuadro recibe el nombre de enfermedad de Weil.
Qué recomiendan las autoridades
Ni el MSP ni los medios que citaron sus boletines detallaron, en las notas revisadas, una lista extensa de medidas personales; las referencias oficiales dominicanas se concentran en mantener "vigilancia epidemiológica permanente", saneamiento ambiental y educación comunitaria durante la temporada de lluvias, según el propio texto del boletín recogido por El Caribe. El CDC, por su parte, sí ofrece recomendaciones más detalladas para el público general: evitar el contacto con agua dulce o de inundación potencialmente contaminada, sobre todo tras lluvias fuertes; no tragar ni sumergir la cabeza en esa agua; usar botas impermeables, overoles y guantes cuando el contacto no pueda evitarse; cubrir heridas abiertas con vendajes impermeables; hervir o tratar el agua de consumo que pueda estar comprometida; y controlar las poblaciones de roedores, evitando además consumir alimentos que hayan podido estar expuestos a su orina.
El CDC señala también que, una vez hay sospecha clínica fundada, el tratamiento con antibióticos se inicia sin esperar los resultados de laboratorio, porque comenzarlo a tiempo puede reducir la gravedad y la duración del cuadro; ese es, sin embargo, un criterio médico que corresponde evaluar a un profesional de salud frente a cada paciente, y no una indicación que deba seguirse por cuenta propia.
Una llamada a la cautela, no a la alarma
Las cifras de 2026 muestran una tendencia al alza frente a 2025 según los boletines citados, aunque los propios medios dominicanos han reportado también semanas con descensos en el número de notificaciones, como recogió El Nuevo Diario en una nota sobre una "tendencia a la baja" en cierto punto del año. Esa oscilación es parte normal de una enfermedad que depende en buena medida del clima y el régimen de lluvias, y no debe leerse como una contradicción entre fuentes, sino como el reflejo de un fenómeno que las propias autoridades vigilan semana a semana.
Nada de lo anterior sustituye una valoración médica. Si una persona presenta fiebre, dolores musculares intensos, enrojecimiento ocular o cualquier síntoma descrito en las guías clínicas después de haber estado en contacto con agua estancada, zonas inundadas o animales potencialmente infectados, la recomendación de las fuentes consultadas —y el sentido común en salud pública— es acudir sin demora a un centro de salud para una evaluación profesional, en lugar de intentar identificar o tratar la enfermedad por cuenta propia.
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Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica. Ante cualquier síntoma o duda de salud, habla con un profesional.
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