Tecnología · 6 min de lectura
Amazon Leo acelera su carrera satelital contra Starlink antes de que acabe 2026
Amazon Leo, antes Project Kuiper, superó una crisis regulatoria con la FCC y busca lanzar su servicio de internet satelital en 2026, aunque aún no llega a República Dominicana.

Amazon reacomoda su apuesta satelital
Amazon lleva años prometiendo una red de internet satelital capaz de competir con Starlink. El proyecto, que durante casi siete años se llamó Project Kuiper, pasó a llamarse Amazon Leo a comienzos de 2026, en un intento de la compañía de distanciar la marca de su nombre interno de ingeniería y venderla como un producto de consumo, al estilo de Prime o Alexa. Pero el cambio de nombre llegó justo cuando Amazon enfrentaba el momento más delicado de todo el programa: un plazo regulatorio que, de no cumplirse, podía costarle la licencia completa.
Según reportó Light Reading el 12 de octubre de 2026, Amazon Leo ha desplegado hasta ahora 396 satélites de banda ancha en 14 lanzamientos, de los cuales cuatro ya fueron desorbitados por falla o fin de ciclo de prueba. Es una fracción pequeña de los 3,236 satélites que forman la constelación de primera generación aprobada por la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC), el regulador que supervisa este tipo de licencias en ese país.
La carrera contra el reloj de la FCC
El compromiso original de Amazon con la FCC era lanzar la mitad de esa constelación, unos 1,600 satélites, antes del 30 de julio de 2026. Incumplir ese hito ponía en riesgo la licencia de espectro que sostiene todo el proyecto. A comienzos de febrero de 2026, con apenas poco más de 100 satélites en órbita, Amazon solicitó formalmente a la FCC una extensión de 24 meses, alegando "circunstancias fuera de su control": principalmente, una escasez global de cohetes capaces de llevar sus satélites al espacio.
La compañía explicó que su fábrica produce satélites más rápido de lo que la industria aeroespacial puede lanzarlos. Cohetes nuevos como el New Glenn de Blue Origin, el Vulcan Centaur de United Launch Alliance (ULA) y el Ariane 6 de Arianespace tardaron más de lo previsto en volverse operativos, lo que dejó a Amazon con una flota de más de 100 lanzamientos reservados pero sin suficientes vehículos disponibles para usarlos. La FCC concedió la extensión en junio de 2026, pero Amazon mantiene ante el regulador el compromiso de completar el ciento por ciento de la constelación —los 3,236 satélites— para el 30 de julio de 2029.
El caso ilustra un problema que trasciende a Amazon: el mercado de lanzamientos orbitales sigue dominado de forma abrumadora por SpaceX, la misma empresa detrás de Starlink, su principal competidor. Amazon ha tenido que comprar lanzamientos en cohetes Falcon 9 de SpaceX pese a estar compitiendo directamente contra ese negocio, porque no existe suficiente capacidad alternativa en el mercado.
Una fábrica que aprendió a acelerar
Mientras resolvía el frente regulatorio, Amazon aceleró su capacidad de manufactura. La planta de satélites en Kirkland, Washington, de 172,000 pies cuadrados, ha producido más de 1,000 satélites hasta la fecha y puede fabricar hasta cinco unidades por día, según declaró el vicepresidente de ingeniería Rajeev Badyal a Light Reading. "Nos tomó seis meses hacer nuestros primeros 27 satélites. Ahora podemos hacer fácilmente 27 a la semana", dijo Badyal, en una comparación que resume qué tan lejos ha llegado la curva de aprendizaje del programa en poco más de un año.
Los satélites terminados se envían desde Washington hasta instalaciones de lanzamiento en Florida cada dos o tres días. Según Badyal, el primer despegue con el nuevo cohete Vulcan de ULA está a semanas de ocurrir, lo que ayudaría a destrabar parte del cuello de botella. El panorama de lanzadores, sin embargo, sigue siendo accidentado: el New Glenn de Blue Origin explotó durante una prueba previa al lanzamiento en mayo de 2026, otro recordatorio de que la industria de cohetes reutilizables de nueva generación todavía no es del todo confiable.
¿Servicio para el consumidor en 2026?
Amazon ya no sostiene la fecha de "mediados de 2026" que su fundador Andy Jassy mencionó en su carta anual a los accionistas de principios de año. Según Chris Weber, vicepresidente de negocio y producto de Amazon Leo, "el plan es lanzar el servicio inicial en 2026", aunque reconoció que todavía falta trabajo en tierra —estaciones terrenas, acuerdos de espectro y pruebas de red— antes de que cualquier cliente final pueda conectarse.
Amazon tampoco ha revelado precios ni la estrategia comercial definitiva. Weber insinuó la posibilidad de paquetes combinados con otros productos de la compañía, como Prime Video, los router eero, las cámaras Ring o los televisores Fire TV, una estrategia que buscaría diferenciar a Leo de Starlink ofreciendo un ecosistema completo en lugar de solo conectividad. En cuanto a velocidades, Amazon ha dicho públicamente que su red ofrecerá descargas de hasta 1 Gbps, frente a los 45-280 Mbps que suelen reportar los usuarios de Starlink, aunque esa cifra corresponde a las condiciones ideales anunciadas por la propia empresa y no a mediciones independientes verificadas de forma masiva todavía.
Conviene subrayarlo con la misma cautela que piden las fuentes especializadas: tanto las velocidades como los futuros precios de Amazon Leo son, por ahora, proyecciones de la compañía, no datos confirmados de forma independiente. Cualquier cifra concreta debería consultarse directamente en los canales oficiales de Amazon Leo cuando el servicio abra sus primeras ventas.
Qué significa esto para América Latina y para República Dominicana
Amazon ya tiene un pie puesto en la región. Desde 2024 mantiene un acuerdo de distribución con Vrio Corp —la empresa matriz, controlada por el grupo argentino Werthein, de las marcas DirecTV y Sky en Latinoamérica— para llevar conectividad satelital a siete países: Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Ecuador y Colombia. Ese acuerdo no incluye, por ahora, a República Dominicana, donde DirecTV y Sky no operan bajo esa misma estructura corporativa.
Esto importa para el lector dominicano porque contrasta con la situación de Starlink, que ya opera comercialmente en el país desde hace varios años, con su servicio regulado por el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL) y con rebajas de precio anunciadas en el pasado para el mercado local. Mientras Starlink ya es una opción real para zonas rurales o de difícil acceso en República Dominicana, Amazon Leo todavía no tiene fecha, acuerdo de distribución ni autorización regulatoria conocida para el país. Si la compañía decide replicar aquí el modelo que usa en Sudamérica —un socio de televisión satelital como revendedor— o si opta por una entrada directa como la de Starlink, es algo que, con la información pública disponible hoy, todavía no se puede afirmar con certeza.
Lo que sí es verificable es que la carrera por el internet satelital de órbita baja dejó de ser un asunto de un solo actor. Con más de 390 satélites en órbita, una fábrica que produce a un ritmo creciente y un plan declarado de iniciar servicio antes de que termine 2026, Amazon Leo se consolida como el competidor más avanzado de Starlink a nivel mundial, incluso si para los dominicanos, por ahora, sigue siendo un proyecto a observar desde la distancia y no una opción disponible para contratar.
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