Internacionales · 7 min de lectura
A un año del alto el fuego, el plan de paz de Trump para Gaza sigue estancado
A un año del cese al fuego en Gaza, Hamás no se ha desarmado, Israel controla hasta el 70% del territorio y la ayuda humanitaria sigue sin llegar en su totalidad.

Un año después, las promesas siguen sin cumplirse
El 10 de octubre de 2026 se cumplió un año del cese al fuego que detuvo la guerra entre Israel y Hamás en Gaza. El acuerdo, negociado por la administración de Donald Trump bajo un plan de 20 puntos, entró en vigor el 10 de octubre de 2025 y permitió que Hamás liberara, tres días después, a los 20 últimos rehenes con vida que mantenía desde el ataque del 7 de octubre de 2023, el día más sangriento en la historia de Israel. A cambio, Israel liberó a centenares de prisioneros palestinos.
Doce meses después, Reuters y AFP coinciden: la fase inicial del plan —cese de operaciones a gran escala, repliegue israelí parcial e ingreso de ayuda— se cumplió solo parcialmente, y las metas de la segunda fase, el desarme de Hamás y el retiro total israelí, siguen sin cumplirse. Ninguna de las dos partes ha dado el primer paso.
Cifras de violencia que no coinciden entre fuentes
Aunque los ataques masivos no se han reanudado, Israel sigue bombardeando Gaza casi a diario, y aquí las fuentes difieren en las cifras exactas. Un despacho de Reuters del 6 de octubre de 2026 cita al Ministerio de Salud de Gaza —administrado por Hamás, pero cuyas cifras la ONU considera fiables— para afirmar que al menos 1,400 palestinos han muerto por ataques israelíes desde el cese al fuego, muchos de ellos mujeres y niños. Una nota de AFP del 10 de octubre sitúa la cifra en "alrededor de 1,450" en el mismo período. El ministerio no desagrega cuántas muertes corresponden a combatientes. El ejército israelí reporta, por su parte, cinco soldados muertos por fuego palestino desde el acuerdo.
Israel dice que sus ataques apuntan a Hamás, al que acusa de planear atentados y rearmarse pese al pacto; Hamás lo niega. En el aniversario, Netanyahu —en plena campaña electoral— afirmó que 4,000 de los "6,000 monstruos de Hamás" ya habían sido eliminados, cifra que por el contexto parece referirse al total de la guerra y no solo al período de la tregua.
Israel ha ampliado el territorio bajo su control
La "línea amarilla" trazada al inicio del acuerdo dejaba a Israel en control del 53% del territorio de Gaza. Un año después esa línea avanzó, aunque los medios no coinciden en el porcentaje exacto: Reuters habla de "aproximadamente dos tercios", fuentes oficiales citadas por AFP hablan de "cerca del 70%", y The New Arab sitúa la cifra en "casi 65%". Las tres fuentes sí confirman que el avance ha seguido desplazando población: unos 2 millones de residentes quedan apretados en una franja costera cada vez más reducida, en tiendas de campaña y edificios dañados.
El nudo que nadie quiere desatar primero: el desarme de Hamás
El punto más atascado es el desarme de Hamás. En julio de 2026, el grupo eligió a Khalil al-Hayya como nuevo líder y anunció que entregaría sus armas para que fueran custodiadas por un futuro gobierno tecnócrata palestino respaldado por Washington, aunque rechazó usar la palabra "desarme". Trump calificó el anuncio de "histórico". Ese mismo mes, el Consejo de Paz —el organismo que Trump creó para supervisar el acuerdo— presentó una hoja de ruta de 15 puntos para la entrega de armas, que Israel calificó de "inaceptable". Netanyahu exige un desarme verificable "hasta el último fusil" antes de retirarse; Hamás insiste en que no entregará nada hasta que Israel se mueva primero. Con ambos esperando que el otro ceda, no hay fecha fijada ni para el desarme ni para el repliegue.
En gobierno, Hamás anunció en julio que disolvía su estructura administrativa y la traspasaba al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), encabezado por Ali Shaath, exviceministro de la Autoridad Palestina, designado desde enero. En la práctica, el NCAG aún no ha entrado a Gaza y Hamás mantiene el control efectivo de la seguridad. La fuerza internacional prevista para estabilizar la zona, la International Stabilization Force, tampoco se ha desplegado: ya tiene comandante —el general estadounidense Jasper Jeffers— y países que ofrecieron tropas (Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Albania, Kosovo y Uganda), pero el plan prevé hasta 20,000 soldados y el entrenamiento de 12,000 policías palestinos, una meta todavía lejana.
La ayuda humanitaria, en disputa entre Israel y los organismos internacionales
En el frente humanitario también hay cifras contradictorias. La Clasificación Integrada de Fases de Seguridad Alimentaria (IPC) calcula que más de 1.2 millones de personas siguen con hambre aguda, y reportó que, del cese al fuego a mayo de 2026, entraron en promedio 227 camiones diarios, menos de la mitad del mínimo de 600 que fija el propio plan. COGAT, la agencia israelí que controla los accesos, sostiene en cambio que ingresan unos 600 camiones diarios y que las necesidades "están cubiertas". Organizaciones humanitarias añaden que Israel bloquea artículos como varillas metálicas para tiendas, aceite de motor y repuestos, por posible uso militar.
Reconstrucción: miles de millones prometidos, pocos desembolsados
En septiembre, el Consejo de Paz —con figuras como el exprimer ministro británico Tony Blair y el diplomático búlgaro Nickolay Mladenov, "alto representante" para Gaza— presentó un plan de reconstrucción de 2,450 millones de dólares a seis meses, una fracción de lo necesario: una evaluación de la UE y la ONU, de abril, calculó en 71,400 millones de dólares el costo total a diez años. En enero, Trump prometió 10,000 millones en fondos estadounidenses, y aliados del Golfo ofrecieron más, pero no hay constancia de que ese dinero haya llegado. La población sigue recogiendo materiales entre los escombros para reforzar refugios improvisados.
Elecciones en Israel, con el acuerdo de Gaza como telón de fondo
El 27 de octubre de 2026, dos semanas después del aniversario, Israel celebrará elecciones generales, las primeras desde el ataque del 7 de octubre de 2023. Encuestas citadas por The New Arab muestran al Likud de Netanyahu en su nivel más bajo desde junio de 2025, por el desgaste de la guerra y los juicios de corrupción que enfrenta. Un sondeo de finales de julio dio al excomandante militar Gadi Eisenkot, hoy líder del centrista partido Yashar, una ventaja de 46% a 40% sobre Netanyahu en quién está mejor capacitado para ser primer ministro. Naftali Bennett y Yair Lapid, por su parte, decidieron competir juntos en una coalición centrista llamada "Together".
Analistas coinciden en que, gane quien gane, es poco probable que Israel ceda territorio antes de la votación, pues un repliegue previo podría leerse como una concesión a Hamás. El ministro de Defensa, Israel Katz, dijo el mes pasado que "no hay una solución real para Gaza" sin la emigración palestina, idea que Trump respaldó y luego abandonó ante el rechazo árabe. Funcionarios israelíes insisten en que no hay plan para desplazar a la población por la fuerza.
Lo que queda pendiente
Un año después, el cese al fuego logró lo más urgente —detener la guerra abierta y liberar a rehenes y prisioneros—, pero deja sin resolver casi todo lo demás: desarme, retiro israelí, fuerza internacional, ayuda plena y reconstrucción real. Con elecciones a la vuelta de la esquina y nadie dispuesto a dar el primer paso, la región entra a un segundo año de tregua sin fecha para la siguiente fase del plan.
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