Salud · 6 min de lectura
Osteoporosis en República Dominicana: un vacío de datos que preocupa a los especialistas
A días del Día Mundial de la Osteoporosis, un informe internacional revela que República Dominicana no tiene registros públicos sobre fracturas de cadera ni prevalencia de la enfermedad.

Un problema de huesos que el país apenas mide
Este martes 20 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Osteoporosis, una fecha que en República Dominicana suele pasar casi inadvertida. Y, sin embargo, los pocos datos nacionales que existen sobre el tema sugieren que el problema es más extendido de lo que parece. En una entrevista de 2016 publicada por el periódico El Día, el doctor Casimiro Velazco, endocrinólogo y presidente de la Fundación Dominicana de Enfermedades Metabólicas, Menopausia y Osteoporosis (Fundemos), afirmó que más del 71 % de las mujeres dominicanas tiene osteoporosis o está en riesgo de desarrollarla. Según esa misma fuente, de las mujeres mayores de 50 años evaluadas por la fundación, un 28.5 % presentaba densidad ósea normal, un 40.1 % tenía osteopenia (el paso previo a la osteoporosis) y un 31.5 % ya tenía osteoporosis diagnosticada.
Es importante decir con claridad de dónde sale ese 71 %: es una cifra de hace diez años, de una sola fuente clínica dominicana, no de un estudio poblacional reciente ni de un registro oficial del Ministerio de Salud Pública (MSP). Y ahí aparece el segundo hallazgo, quizás más revelador que el primero.
Lo que falta: un registro nacional
La Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF, por sus siglas en inglés) publica periódicamente una "Auditoría" por país en América Latina para medir qué tanto se conoce y se atiende esta enfermedad en cada nación. En el capítulo correspondiente a República Dominicana (LATAM Audit, IOF, con cifras de referencia de 2020-2021), la organización señala expresamente que el país no cuenta con fuentes de información de acceso público sobre la incidencia de fracturas de cadera, la prevalencia de osteoporosis ni la mortalidad asociada a estas fracturas. Es decir, la cifra de Fundemos de 2016 y los datos de ese informe de la IOF no se contradicen entre sí porque midan lo mismo de forma distinta: se complementan, porque una viene de la experiencia clínica de una fundación y la otra documenta que, a nivel de Estado, ese dato simplemente no se recoge de forma sistemática.
El mismo informe de la IOF ofrece otras cifras concretas sobre la capacidad diagnóstica del país. Al momento del reporte, República Dominicana contaba con 64 equipos de densitometría ósea (DXA, la prueba estándar para medir la masa ósea), lo que equivale a apenas 0.61 equipos por cada 100,000 habitantes. La tecnología de trabeculado óseo (TBS) solo estaba disponible en un centro del país, y la herramienta internacional FRAX®, que estima el riesgo individual de fractura, no tiene todavía un modelo validado para la población dominicana. Son limitaciones técnicas que explican, en parte, por qué es tan difícil saber con precisión cuántos dominicanos viven con huesos frágiles sin saberlo.
Por qué importa, según la proyección demográfica
El propio informe de la IOF recoge proyecciones de envejecimiento para el país que ayudan a entender la urgencia del tema. República Dominicana tenía, según esas cifras, unos 10.8 millones de habitantes en 2020, con una población de 50 años o más que se acerca a los 3 millones hacia 2030 y podría llegar a 4.3 millones hacia 2050, con predominio de mujeres en ese grupo. La osteoporosis, recuerda la IOF, es una enfermedad silenciosa: la pérdida de masa ósea no da síntomas hasta que ocurre la primera fractura, muchas veces de cadera, muñeca o columna, tras una caída que en una persona joven no habría tenido mayores consecuencias.
Fundemos, la entidad dominicana especializada en el tema, reportó a la IOF que en 2020 atendió a 17,175 pacientes, realizó 42,551 consultas, 21,915 densitometrías y entregó 19,402 tratamientos para osteopenia u osteoporosis, lo que da una idea de la demanda real que existe, aunque esos números reflejan la actividad de una sola fundación y no un censo nacional.
La vitamina D, otro punto débil documentado
El informe de la IOF también cita dos estudios dominicanos sobre un factor de riesgo relacionado: la vitamina D, necesaria para que el cuerpo absorba el calcio. Uno, de Zeinc y colaboradores (2014), encontró hipovitaminosis D en el 54 % de 125 personas evaluadas, con mayor frecuencia en el grupo de 36 a 50 años. Otro, de Despradel y colaboradores (2016), halló que entre 82 pacientes dominicanos con diabetes tipo 2 y sobrepeso, un 57 % tenía deficiencia de vitamina D y un 36 % insuficiencia. Son dos estudios distintos, con poblaciones y años distintos, por lo que sus porcentajes no deben leerse como una sola estadística nacional, pero ambos apuntan en la misma dirección: la falta de vitamina D parece ser común entre los dominicanos evaluados, un dato relevante porque esa vitamina incide directamente en la salud ósea.
Qué recomiendan las fuentes oficiales
Ni el MSP ni la IOF recomiendan que una persona se autodiagnostique o decida por su cuenta tomar suplementos o cambiar un tratamiento. Lo que sí recomienda la propia IOF en su informe sobre el país es, primero, que las autoridades de salud reconozcan la osteoporosis como una enfermedad prevenible y de alto costo para el sistema de salud, y la incluyan como prioridad presupuestaria; segundo, que se creen registros y estadísticas reales de fracturas en centros públicos y privados; y tercero, que se capacite al personal médico para identificar a tiempo a los pacientes en riesgo.
A nivel de prevención general, las sociedades médicas internacionales —y el propio doctor Velazco en la entrevista citada— coinciden en algo sencillo: la alimentación adecuada y la actividad física regular son pilares básicos, y la falta de ambos agrava la pérdida de masa ósea con la edad. También señalan como factores de riesgo a vigilar la menopausia, el hipertiroidismo y las alteraciones del ciclo menstrual, además del uso prolongado de ciertos medicamentos corticoides, siempre bajo supervisión del médico que los indicó.
Una conversación pendiente
Que un país de más de 10 millones de habitantes, con una población que envejece a paso firme, no tenga todavía un registro público de cuántas fracturas de cadera ocurren cada año ni cuántas personas viven con osteoporosis diagnosticada, es en sí mismo un dato de salud pública. El Día Mundial de la Osteoporosis es, sobre todo, una invitación a que ese vacío estadístico empiece a cerrarse.
Mientras tanto, para cualquier persona —especialmente mujeres en la perimenopausia o menopausia, personas mayores de 50 años, o quienes tienen antecedentes familiares de fracturas— la recomendación más consistente entre todas las fuentes consultadas es la misma: este artículo tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica. Ante dudas sobre la salud de los huesos, factores de riesgo personales o síntomas como dolor óseo persistente o una fractura por una caída menor, lo indicado es acudir a un médico o endocrinólogo para una evaluación adecuada.
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Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica. Ante cualquier síntoma o duda de salud, habla con un profesional.
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